Banderas ondeando en edificios oficiales y transporte público, salvas de cañones y hogueras saludan el nacimiento del primer hijo de los príncipes Federico y Mary, que ocupa el segundo lugar en la línea sucesoria al trono de Dinamarca.
La guardia real llevará puesto todo el día su uniforme de gala, mientras miles de voluntarios de la milicia encenderán a las 18.00 hora local más de 200 hogueras en colinas de todo el país, recuperando una tradición que se remonta a la Edad de Bronce y que no se usaba desde 1848: todo para festejar el nacimiento del pequeño príncipe.
Poco después de que la reina llegara al hospital, 21 salvas saludaron el nacimiento del niño desde las instalaciones militares del canal de Holmen, en Copenhague, y el hamletiano castillo de Kronborg, 50 kilómetros al norte de la capital. Aún no se sabe cuándo será presentado a la opinión pública el niño.