Sarah Jessica Parker, la gran estrella y el rostro más popular de "Sexo en Nueva York", uno de los mayores fenómenos televisivos surgidos de EE.UU. en los últimos años.
La edición estadounidense de la revista Maxim escogió a Parker como la famosa menos sexi en su número de noviembre de 2007, dentro de una lista en la que también aparecían la cantante británica Amy Winehouse y su "piel translúcida" o la actriz Sandra Oh con su "figura de muchacho".
Incluso arremetían contra Madonna, a quien achacaban su "rápido deterioro pos-matrimonial", y Britney Spears, quien según la revista dejó de ser sexi al tener dos hijos, dos ex maridos, aumentar de peso y perder la habilidad para actuar en los escenarios.
Pero el número uno se lo llevó Parker. "Cómo diablos esta mujer con cara de bárbaro ha conseguido ser la mujer menos sexi dentro de un grupo de mujeres muy poco sexis y aún así protagonizar un show con la palabra sexo en el título?", se preguntaba Maxim.
En declaraciones a la revista británica Grazia, la intérprete entró en cólera ante ese artículo. "De alguna manera, es tan brutal, está tan lleno de rabia e ira", dijo Parker al magacín, y admitió que la noticia llegó a molestar incluso a su marido, el también actor Matthew Broderick. "Le afectó, porque tiene que ver con su punto de vista también", aseguró la actriz, de 42 años.
Días después de la publicación dijo: "¿Tengo senos postizos, botox o grandes labios? No. ¿Correspondo a los ideales y estándares de algunos hombres que escriben en una publicación masculina? Puede que no", comentó enojada.
"Realmente soy la mujer menos sexi del mundo? ¡Guau! Es algo escandaloso... Es una condena, algo insensato. ¿Qué puedo hacer? Supongo que no puedes satisfacer a todos", agregó.