En una entrevista con Efe, Savater explicó que la novela ha sido "un alivio en un año bastante lleno de cosas", en referencia a su participación en la formación de un nuevo partido político en España, a su implicación en un controvertido manifiesto de defensa del uso de la lengua castellana y a su despedida de la Universidad.
Por esta razón, la escritura de la novela se convirtió pronto en "un refugio espiritual, que me ha servido como si me fuera de vacaciones", dijo.
El proceso creativo, en el que Savater "olvidaba todos los líos y los problemas", sirvió a su autor "para sobrevivir", por lo que espera que "a algún lector le haga el mismo favor".
Con una obra ensayística tan consolidada y una etiqueta ganada a pulso como filósofo polemista, es inevitable que el Savater pensador, se intente colar en la novela, aunque él mismo asegura: "he intentado que el filósofo no meta baza, porque la gente ya está bastante harta y por eso quería una narración pura, aunque es inevitable que haya alguna continuidad".
En ningún caso, Savater pretendía que el lector, que no necesariamente conoce su obra filosófica, tuviera que contemplar la novela como si fuera la obra de un profesor que da clases de filosofía.
"La Hermandad de la Buena Suerte" fue definida por Savater como una "novela de aventuras", en la línea de su admirado Robert L. Stevenson, en la que sitúa una trama de intriga en el mundo de las carreras de caballos.
Savater nunca ha ocultado su delirio por ese mundo, que le inculcó su padre: "mi madre era la que me compraba los libros, pero el único momento en el que estaba solo con mi padre era cuando íbamos al hipódromo, pues era un gran aficionado a los caballos".
Ese mundo hípico que aparece como trasfondo narrativo sirve al autor como "metáfora de la vida actual".
En las carreras de caballos, como en cualquier juego que se sucede en un espacio y un tiempo determinado, "como también pasa en el fútbol o en los toros", intervienen "el azar, la suerte y el resultado es una situación agónica, algo que se parece mucho a nuestro destino", afirma.
Con un sentimiento de humildad, el filósofo nacido en San Sebastián (País Vasco, norte de España) en 1947 espera que "La Hermandad de la Buena Suerte" sea "al menos, la segunda mejor novela escrita en castellano sobre caballos".