Así es, aunque suene exagerado al amanecer del 19 de noviembre una tormenta de meteoros podrá ser apreciada en todo el hemisferio y Panamá no será la excepción, se trata de las Leónidas. Las Leónidas son una lluvia de meteoros que ocurre todos los años en el mes de noviembre. En una noche normal con cielos despejados se pueden observar alrededor de 3 meteoros por hora. En caso de lluvia esta cantidad puede aumentar en cientos y en el caso de una tormenta, como la de este año, puede aumentar a miles por hora. Se llaman Leónidas debido a que los meteoros o estrellas fugaces que se observan parecen provenir todos de la constelación de Leo.
Este fenómeno es producido cuando la Tierra en su órbita alrededor del Sol pasa a través de partículas de polvo dejadas por la cola en el paso de algún cometa. En esta ocasión éstas acumulaciones o conglomerados de partículas se debe al paso del cometa Temple-Tutle, descubierto por William Temple y Horace Tutle, el primero lo descubrió en 1865 y el segundo en 1866, respectivamente. Este cometa gira alrededor del Sol una vez cada 33 años.
Los cometas son cuerpos celestes compuestos en su gran mayoría de hielo y polvo que al aproximarse al Sol desprenden parte de su material, formándose la cola. Estas partículas son muy pequeñas, en su gran mayoría no son más grandes que granos de arena y permanecen en el espacio dejando desperdicios de lo que fue la cola del cometa en una extensión de millones de kilómetros de largo. Al pasar la Tierra por uno de estos cúmulos de partículas estas son atraídas por la gravedad de la Tierra y entran a la atmósfera a una velocidad de 71 kilómetros por segundo (es como viajar desde la ciudad de Panamá a Gorgona en auto en un segundo) desintegrándose a una altura de 80 kilómetros en la atmósfera produciendo los destellos que conocemos como estrellas fugaces.
Muchos se preguntarán por qué unas partículas tan diminutas producen estos destellos y que puedan ser vistos si están tan altos en la atmósfera. Estas partículas entran a la atmósfera a 71 kilómetros por segundo es decir a 260,000 kms por hora aproximadamente. La fricción que se genera con la atmósfera calienta la partícula hasta que esta se desintegra, en este proceso el aire circundante es calentado a temperaturas elevadas y se ioniza. La ionización ocurre cuando un átomo o grupo de átomos pierde o gana un electrón, esta ganancia o pérdida de un electrón libera energía en forma de un destello de luz o fotón que es lo que percibimos como una estrella fugaz.
Como he dicho, este año se cataloga como tormenta ya que estaremos cruzando de frente los conglomerados del cometa Temple-Tutle que dejó cuando pasó en al año de 1866 como mencione anteriormente lo que ocasionará el ingreso de mayor cantidad de partículas a la atmósfera de la Tierra. Después del 2002 no se observará una tormenta de esta magnitud hasta el año 2099.
Puede ser visto en cualquier punto de la república de Panamá a partir de las doce medianoche o madrugada del martes 19 de noviembre, es decir desde el lunes en la noche hasta la madrugada del martes. A partir de la medianoche es cuando Leo empieza a salir por el horizonte en el este (el lado por donde sale el Sol) y no es hasta las 4:00 de la mañana y las 5:00 a.m. cuando empieza la mayor actividad donde se podrán apreciar si están en un lugar bastante oscuro alrededor de 17 meteoros por minuto (1000 por hora) y si están en un área iluminada alrededor de 10 por minuto (600 por hora). Dos cosas que recordar; la primera es que si van a ver solo en la madrugada hay que ver hacia el zenit, es decir por encima de nuestras cabezas y la segunda es ponerse una gorra y ropa adecuada para evitar algún tipo de resfriado por la humedad a esas horas de la madrugada que es muy alta.
Esta tormenta de meteoros no tiene ningún efecto catastrófico o dañino sobre la Tierra o sobre las personas, no causa terremotos, ni maremotos, ni sequías, ni buena suerte, ni mala suerte, etc. No hay por que alarmarse. Hace cientos de años cuando ocurrían estos fenómenos los adivinos y astrólogos presagiaban calamidades, guerras y catástrofes debido a su ignorancia. Hoy en día y gracias a la ciencia de la astronomía sabemos por qué ocurren, cómo ocurren, dónde van a ocurrir, a qué hora y cuál es la mejor manera de observar este maravilloso espectáculo que sólo nos puede brindar la naturaleza.