En Panamá, la renuencia de las personas a donar sangre voluntariamente, es decir, sin obtener beneficios, sin mirar a quién ni conocer cómo se va a utilizar, sigue siendo un problema social porque la donación se va dejando en manos de la clase media pobre, que acostumbra donar el recurso, pero con una compensación monetaria y la sangre de un donante comercial es de riesgo, porque ese donante no confiesa con veracidad el interrogatorio clínico del examen médico.
Tal fue el planteamiento del Jefe del Banco de Sangre del Hospital Santo Tomás, HST, Dr. Heriberto Espino, quien dijo que mientras hace 10 años se donaban anualmente hasta 10 mil unidades (bolsas de sangre), hoy día las donaciones no superan las 7,500 unidades.
"Actualmente, menos del uno por icento (1%) de las transfusiones de sangre en Panamá provienen de donantes voluntarios. Un 50% provienen de donantes remunerados o pagados y el 49% de donantes de reposición", informó la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, JICA, que respalda a Panamá en la creación de una Hemorred, cuyo propósito es proveer sangre segura para toda la población panameña".
De acuerdo con el Dr. Espino, hay muchos mitos causantes de que el panameño no practique la donación voluntaria.
Entre éstos mencionó los siguientes:
Dicen que no donan porque les da miedo. Dicen que no donan porque pueden adquirir una enfermedad. Pero, aclaramos que todo el instrumental médico que se usa para un paciente es totalmente desechable, así que la donación no representa ningún riesgo de contaminación".
Dicen que no donan porque después tienen que seguirlo haciendo, sino de lo contrario les va a subir mucho la hemoglobina.
Dicen que no donan porque las donaciones repetitivas engordan, cosa que no es cierto. * Dicen que no donan porque tienen miedo a debilitarse. Sin embargo, se sabe que a los 21 días de la donación ya se ha recuperado totalmente la hemoglobina.
Por otra parte, preguntado respecto a si esa renuencia a donar sangre voluntariamente y los mitos mencionados eran exclusivos de los panameños, el Dr. Espino planteó que según un estudio antropológico efectuado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, estos tabúes se cumplen en casi toda la región latinoamericana.
"Parece ser un patrón cultural regional, vinculado a nuestros orígenes étnicos", puntualizó. Acerca de quiénes suelen donar con más frecuencia, los hombres o las mujeres, el entrevistado dijo que los hombres.
Explicó que lo anterior se debe a que por lo general el hombre está más nutrido, no tienen menstruación, no tiene partos y sus niveles de hemoglobina son mejores que los de las mujeres en nuestro medio.
"Calculando hipotéticamente, de cada 10 donantes 7 son hombres y 3 mujeres", dijo la fuente, quien añadió que habitualmente las mujeres se rechazan porque no llenan el requisito de la hemoglobina necesaria.