Siempre "el cáncer se asocia a muerte, incapacidad, desfiguración física, pérdida de independencia y la alteración abrupta de la relación con todos", se informó en conferencia organizada por ANCEC, para periodistas sobre el manejo de información relacionada con el cáncer. También se enfatizó que hay que decirle a la gente que ¡Después del cáncer hay vida! y esto lo pueden testimoniar pacientes que recibieron tratamiento a tiempo y sus familiares.
Por otra parte, el Dr. Ricardo Britton, oncólogo, opina que al paciente hay que decirle la verdad, que en los tiempos actuales en materia de relación paciente-doctor el secretismo no procede. Ni siquiera en enfermedades como el cáncer, el SIDA o si se trata de una condición terminal.
No hay que subestimar al paciente, es perceptivo y siente que algo anda mal y el secretismo despierta en él temores y ansiedad, se pone aprehensivo y esto en vez de ayudarle le perjudica. Tiene derecho a saber sobre su enfermedad, los tratamientos y cómo puede colaborar. Britton recomienda proceder con mucho tacto, usar las palabras apropiadas, al comunicarle de una condición que trastocará su vida.
Hoy día los pacientes son informados de su diagnóstico y son llevados a un panel de especialistas en psicología. También los grupos de apoyo ayudan al enfermo a entender que el mundo no se ha acabado, que puede luchar por su vida. Y si su condición es terminal, tiene derecho a una buena calidad de muerte.
El día de los muertos puede entenderse como un acontecimiento cultural muy importante con responsabilidades sociales y económicas de los participantes, puede ser además una observancia religiosa que ofrece la adoración real de los muertos, o simplemente un día de fiesta mejicano caracterizado por los alimentos especiales y los dulces.
Se cree que las almas de niños regresan el día primero de noviembre, y las almas de los adultos regresan en día 2 de noviembre. Uno de los símbolos comunes del día de muertos son las calaveras de dulce, tienen escritos los nombres de los difuntos en la frente, son consumidas por parientes o amigos. Otros platillos especiales del Día de Muertos incluyen al Pan de Muertos, un panecillo dulce hecho con base de huevo que se hornea en diferentes figuras, desde simples formas redondas hasta cráneos. Otra importante forma que toma esta celebración son las famosas litografías ("calaveritas"), que constan de versos donde la muerte bromea con personajes de la vida real, haciendo alusión sobre alguna característica peculiar de la persona en cuestión, y finalizando con frases donde se expone que se lo llevará a la tumba. Durante el período del 1 al 2 de noviembre, las familias normalmente limpian y decoran las tumbas con coloridas coronas de flores, las cuales se cree atraen las almas de los muertos. En el caso de que no se pueda visitar la tumba (ya sea por que ya no existe la tumba del difunto, o porque la familia está muy lejos) también se elaboran detallados altares en las casas, donde se ponen las ofrendas, que pueden ser platillos con comida, el pan de muertos, vasos de agua, mezcal, tequila, pulque o atole, e incluso juguetes para las almas de los niños. Todo esto se coloca junto a retratos de los difuntos rodeados de veladoras.