Variedades

Se fue al encuentro con Jesús

El Padre Cano fue quien ungió por primera vez a Sheila Lichacz, cuando ella tenía 21 años.


EMOCIÓN a flor de piel. Alegría y aplausos en la Iglesia de Monagrillo. Ahora, luto.
Cientos de feligreses que hace tan solo dos domingos le dieron un aplauso cerrado al Padre Segundo Cano en su querida iglesia, sienten un gran vacío. El 29 de octubre en esa misma iglesia, el Padre Segundo Guardia recibía un presente de su amiga de más de treinta años, Sheila Lichacz. La pintora cuya obra reposa en Tierra Santa. Recibía "El triunfo de la cruz", que también está en Caná de Galilea.
Tras ella donarle a la Iglesia de Monagrillo la obra, cuando el Padre Cano le cedió la palabra y le dijo "Sheila, tienes unos minutos", lo que le salió del corazón a ella fue decir "el Padre Segundo Cano es un Santo. Tres veces lo llamé santo y tú hubieras visto cómo la gente aplaudía de pie".
La misma gente que con Sheila lo lloran desde el jueves pasado. Al queridísimo Padre Segundo Cano, el que apostó por los jóvenes.
Futuro incierto. A nadie pertenece el día no vivido. Partió por delante al encuentro con Dios y Jesús.
"Estoy muy triste. He dado una llorada, Rosalina. Se murió el Padre Cano", él me salvó la vida y me ungió hace 29 años. Antes que me ungiera el Papa Juan Pablo II", nos comentó en la noche la pintora, cuando nos llamó a casa, acongojada, para darnos la mala nueva que su esposo John, y todos los que sabían de su amistad con el Padre Cano, trataron en vano de ocultarle, sabiendo que le iba a doler. Y de qué manera.
Estaba en la mecedora rezando cuando un señor que hacía un trabajo en la casa de ella dijo que se había muerto un sacerdote muy conocido. Así se enteró. Y ya no hubo manera de parar el dolor que le ha quedado a Sheila. "Es amigo mío de hace más de 30 años", nos decía triste por teléfono.
Cuando nos encontramos, para darme las fotos que John le había tomado el 29 junto al amigo, aún los rastros del llanto estaban frescos en el rostro de la pintora monagrillera, la que cuando niña se tiraba al Río Santa María a recoger tiestos que otros consideraban basura. Es más, tanto Sheila Lichacz como John cuando relataban anécdotas del amigo sacerdote no pudieron reprimir el llanto.
"Ha sido el Padre que yo más he querido en mi vida. Era mi amigo. Me visitaba en Estados Unidos, siempre estaba al tanto de mi salud. Se preocupaba por mí. Él iba a dar la bendición en la inauguración de mi retrospectiva el miércoles 15. Estábamos conversando en Monagrillo sentados en una banquita y me lo dijo y tachó un viaje que tenía para esa fecha para estar conmigo", nos comentaba, llorosa.
"El llegó a Monagrillo cuando tenía 27 años. Era un hombre que estaba tan cerca de Dios y de los jóvenes.
"El triunfo de la cruz", la obra que le donó Sheila es una escultura que mide 54 pulgadas de alto por 26 de ancho y pesa como 70 libras. Hay otro "Triunfo de la Cruz" en el Santuario donde Jesús hizo el primer milagro. Y dos en la USMA.
"Él era increíble. La relación mía con él fue tan especial. No le hicieron en vida a Segundo Cano el reconocimiento que se merecía. Era incansable. Trabajaba 365 días del año. Se iba de pueblo en pueblo como portavoz de Dios. Daba 3 y 4 misas al día. Y reunía a 5 mil, a 10 mil jóvenes en encuentros donde el tema central era Dios, pero también hablaban de las tentaciones y las amenazas del mundo a la juventud.
Eran los tiempos del PMT, del tipómetro y el rotor para ampliar y reducir fotos. Tiempos de la máquina Olympia, la de las teclas duras.
"Cuando yo comencé, lo más moderno era el fax", añade. En menos de un año vivió la experiencia de abandonar la Olympia y aprender a usar computadora, Atex que era lo moderno esos días.
Le daban ganas de llorar cuando la computadora y ella no se entendían o como cuando casi por arte de magia se desaparecía el texto.
"¡Devuélvanme mi máquina Olympia", gritaba.
Sobre la "invasión" de las computadoras y el celular.admite que "se acortan distancias, se facilita comunicarse en fracciones de segundo con cualquier parte del mundo, tener diversidad de información, con sólo hacer un clic".
"¡Y a todo color!". Antes todo era en un triste blanco y negro.
Nayla empezó en Internacionales. Allí aprendió mucho, sobre cultura, historia y política de otros países. Asimismo, sobre estilos de redactar, la forma de manejar la información. A escribir de manera llana, directa, corta, veráz.
Hace cinco años está con la revista Siete.
"Estoy contenta de haber vivido las dos épocas y adoro y aprecio y valoro el periodismo", concluye.
Annette Hinestroza, pertenece al grupo de personas que "nos hicimos con la computadora. No toqué nunca un papel, para mí todo fue digital: el correo electrónico, el celular, entrevistas hechas por telefonía con altavoz.."
Su teléfono celular lo usa de grabadora. La gente la mira con cara de sorpresa, como preguntándose ¿ésta qué hace?
Una y mil veces dice que que se va por lo práctico, que eso es lo suyo. Cuando oye hablar del pasado piensa que sí, que era toda una aventura. Una aventura que no le habría gustado vivir.Tal vez los años "90.
Nunca estará de acuerdo con que es impersonal entrevistar por correo electrónico.
"A veces me siento más próxima con aquellos que entrevisto por correo. No verlos no me quita nada, siento la misma cercanía".
Cuando escribe correo a la gente procura no ser fría para que sienta lo que ella está sintiendo.
Annette a sus 28 años pocas cosas disfruta más que estar conectada a la red. "Yo nací cuando tenía que nacer, para crecer y gozar de todos los avances que tenemos ahora", Desde que descubrí el recurso lo uso a plenitud. Esto, definitivamente que es lo mío".


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257148
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América