Tratando de atraer espectadores jóvenes, los productores del Óscar también buscaron personalidades diferentes para presentar la ceremonia. Y fue por eso que contrataron este año a James Franco y Anne Hathaway. Claro que James había sido elegido mucho antes de saber que estaba entre los nominados al Óscar por la película “127 hours”. Compitiendo en la categoría como mejor actor contra el ganador del año pasado, Jeff Bridges con “True Grit”, Colin Firth por “The King's Speech”, Javier Bardem con “Biutiful” y Jesse Eisenberg por la historia de Facebook en “Social Network”, las probabilidades no lo favorecen, pero al menos le dieron más de “127 horas” para prepararse.
¿Se siente cierta presión por haber sido elegido para atraer un público más joven a la entrega Oscar? Es obvio que buscan algo así. ¿Es algo malo? Supongo que habrá ideas viejas y nuevas. Pero, definitivamente, quieren conseguir un grupo fresco de espectadores. Lo importante es apreciar la historia del cine, rompiendo la distancia que existe entre la juventud y una generación más madura.
¿Para estar a tono con las celebraciones, festejas también el Día de los Enamorados en San Valentín? Con un buen ramo de flores, sí.
¿La novia de siempre, Ahna O'Reilly? Sí, es actriz, crecimos juntos en la misma ciudad, es un poco más joven que yo. Fuimos a escuelas diferentes, pero crecimos dentro del mismo negocio del cine. Nos conocimos en Los Ángeles y ya llevamos cuatro años juntos.
¿Ya hubo anillo de compromiso? (Ríe, pero no contesta).
¿Cómo toman tus compañeros de clase cuando se dan cuenta que están estudiando con alguien famoso? Realmente no sé lo que piensan. Bueno, sé lo que piensa al menos uno de ellos... porque recibí un correo electrónico muy extraño cuestionándome como era que yo estaba estudiando ahí, cuando tengo mi propia carrera. (Ríe) Es mujer, se la notaba bastante molesta porque me había visto en una revista. Por lo visto no solo tenía que verme en clase... y se molestó.
¿Te dan algún tratamiento especial por ser famoso? Supongo que el único tratamiento especial que tengo en la universidad, con algunos profesores, es que entienden mis horarios. Si hago una película, obviamente no puedo ir a clase. En esos casos, hay gente que las graba por mí, para no dejar los estudios. Claro que tengo amigos en la universidad y la verdad, cuando llego a clase, todos se concentran en sus estudios.
¿Y en qué momento decidiste volver a la universidad? Quería graduarme en UCLA, porque después del primer año y medio, cuando empecé a tener más trabajo en cine, había dejado los estudios por completo. Y siempre me arrepentí. Cuando me di cuenta que la actuación no era una completa satisfacción, en el 2006, volví. Simplemente quería hacer algo más. Tenía 28 años... empecé a tomar una clase en UCLA y me encantó.
¿Es verdad que, gracias a la universidad, dirigiste tu propio documental sobre el programa de TV “Saturday Night Live”? Sí. Todo empezó como un proyecto escolar. Y pedí a SNL si podía seguir a Bill Harder por una semana. Apenas quería siete minutos de rodaje. Y después de hablar me di cuenta que me habían dado acceso libre a toda la producción. Ahí fue que pensé: "No voy a desaprovechar la oportunidad en un proyecto escolar". Quería hacer algo mejor, para mostrarle a la gente, porque nadie antes había podido hacer algo parecido. Me contaron que alguien lo intentó y no lo dejaron. Y seguí la producción por una semana completa. Ya lo mostré en el Festival de Tribeca y gustó bastante.
¿Crees que pueda verlo más gente? Lo ofrecí a NBC y no parecía interesar al principio, aunque muestra un lado positivo de la producción. No trato de revelar ningún perfil oscuro de “Saturday Night Live”. Pero al final lo compraron. A mí me encanta el proceso del cine, todos los aspectos, porque las responsabilidades de dirigir son muy diferentes a la actuación.
¿Y cómo lograste convencer a NBC? Mis representantes fueron los que pasaron por el dolor de cabeza. Hay una burocracia total.
¿Hablamos de la película correcta que te está acercando al Óscar? ¿Para aquellos que todavía no vieron “127 hours”, nos contarías la verdadera historia? Todo lo que se ve es absolutamente cierto. El verdadero Aron es un alpinista experto que escaló todos los picos por encima de 14,000 pies en el Estado de Colorado.