“Bastante. Por suerte yo no salgo de casa con dos revólveres '45 colgados en mi pecho ni con una ametralladora Thompson. No necesito hacerlo, por Dios. Pero tengo que decir que John Dillinger representaba bastante aquel momento, especialmente en 1933, cuando los bancos eran los enemigos y la gente del Gobierno como J. Edgar Hoover eran peores que la mayoría de los criminales. John Dillinger en cierta forma era un hombre común, un héroe existencial. Él se levantó y decidió que no iba a mirar para atrás, había estado en la cárcel diez años y quiso ir para adelante, queriendo conseguir lo que quería conseguir, haciendo lo que sabía hacer, sin tratar de herir a nadie en el proceso. Tengo bastante admiración por Dillinger, sí”.
¿Personalmente aprecia a los antihéroes? No solemos verlo en personajes muy heroicos. “Me gusta interpretar los que están fuera de la ley. No creo que yo haya podido hacer un muy buen Superman. No me queda bien ese traje”.