Carolina Dementiev Justavino, cambia las pasarelas por el deporte. La Miss Panamá 2008, está concentrada en lograr triunfos internacionales, pero sin maquillaje ni tacones, ni trajes de reconocidos diseñadores, lo de ella es el triatlón.
Luego de participar en diversas carreras, con solo tres meses de entrenamiento, la ex reina de belleza asegura que luego de su última competición en Chame, tomará una semana de descanso ya que tiene una pequeña lesión en la rodilla, pero apenas recupere su fuerza se entrenará para un “half ironman”, (triatlón que consiste en hacer 3,86 km de natación, 180.25 km en bicicleta y un maratón de 42.195 km).

Confesó que el modelaje ya pasó, que vuelve al deporte porque es lo que ha hecho toda la vida, “fui nadadora toda la vida, hubo un tiempo en que me retiré, pero creo que el mismo cuerpo te lo pide, es otro ambiente que no tiene que ver nada con la televisión”, dijo.
La también presentadora agrega que le gusta hacer esto, pues es sano, además de que se alimenta más que antes. “Como hasta diez veces al día, hamburguesa, espagueti” y todo lo que no comió para Miss Panamá y Miss Universo. La gente no le cree mucho eso de que ahora come tanto, pero ella se ve muy feliz.
Carolina tiene una agenda muy apretada: va a la universidad, entrenamientos y debe cumplir con el programa Al Descubierto. “Estoy contenta, es la primera vez que hago un programa en vivo, esa faceta me tiene entusiasmada”, confiesa emocionada.
Sobre regresar a México a hacer carrera en las grandes pasarelas cree que no es lo que quiere ahora, ya estuvo en tierra azteca hace mucho tiempo, se regresó porque facturaba lo mismo allá que aquí, además nunca ha contemplado la actuación.
“Ya intenté vivir en México, hice todo lo que tenía que hacer, me regresé porque se me presentaron varios proyectos, aunque si me preguntan, México es uno de los mejores países para vivir y hacer modelaje, me encanta y se trabaja bastante, pero uno extraña la casa”, sostiene.
Tampoco piensa hacer carrera en Rusia, país donde nació su padre, porque considera que es uno de los más caros del mundo, solo visita a su abuela. “Un metro de tierra allá te cuesta hasta 15 mil dólares, yo prefiero los de Panamá que te cuestan unos 2 ó 3 mil dólares”, agrega riendo. Dementiev estudia Derecho y ya analiza emprender un negocio, pero no quiere decir de qué se trata porque no se ha concretado.