La actriz Jennifer López aprovechó su estancia en Tenerife, donde su marido Marc Anthony ofreció el último concierto de su gira española, para salir de compras con su madre y hacerse ambas la manicura y la pedicura en el hotel, en lo que invirtieron unas cuatro horas.
La intérprete portorriqueña y su madre, que llegaron a Tenerife junto a las casi cien personas que integran el "séquito" de Marc Anthony, salieron del hotel para acercarse a un centro comercial de Playa de las Américas, en la soleada zona turística del sur de la isla, informaron a Efe fuentes de la organización.
Al parecer, López quería probarse un vestido que había visto en una revista y que estaba disponible en una tienda próxima al complejo turístico Mare Nostrum.
Previamente ambas habían solicitado el servicio de manicura y pedicura del hotel en el que se hospedaron, por el que pagaron unos 200 euros y dejaron una propina de otros 40 a las esteticistas, que tardaron en la labor unas cuatro horas.
En la primera mañana que pasaron en Tenerife Marc Anthony y Jennifer López quisieron salir del hotel para dar un paseo, pero se encontraron con que unas 200 personas les esperan a las afueras del establecimiento.
Según la organización, ambos solicitaron comida mexicana y pizzas de anchoa a la una de la madrugada, y han bebido unas diez botellas de agua mineral y bebidas energéticas.
Tras llegar al hotel Jennifer López se percató de que había olvidado unos tapones con los que infla las pelotas que utiliza para realizar ejercicios de "pilates", lo que solventó con la ayuda del jefe de mantenimiento del hotel.
También tuvo que intervenir el personal del establecimiento para reparar un corte de luz que sufrieron a las 02: 00 de la madrugada en la habitación, después de que el suministro se interrumpiese al conectar Marc Anthony a la red varios aparatos electrónicos.