Un usuario de Internet que quiere encontrar información en el ciberespacio escribe una palabra en el site de un motor de búsqueda que procesa la información. Al cabo de unos segundos responde. Pero esa contestación, la mayoría de las veces, es una larga lista de direcciones que no siempre tienen relación con lo que el usuario desea hallar.
Lejos de resolver la interrogante del usuario, esa larga lista de propuestas le ocasionan pérdida de tiempo y cansancio por tener que revisar las innumerables opciones que aparecen en pantalla. El problema radica en que estos buscadores se limitan a ser índices de palabras o categorías, pero no son capaces de establecer una relación entre lo que el usuario busca y lo que obtiene, y tampoco pueden responder preguntas. "Los motores utilizan la lógica clásica para encontrar lo que se les pide, pero no entienden preguntas. Lo que hacen es buscar páginas que contengan las palabras relacionadas con la interrogante planteada para presentárselas a los usuarios", afirma Sergio Guadarrama, investigador del Departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid. Por ejemplo, un cibernauta introduce: "Quién es Albert Einsten?". El buscador no le dará la respuesta, sino que buscará las palabras que conforman la pregunta. Lo más probable es que el usuario no halle la respuesta en las miles de web relacionadas con algunos de los vocablos introducidos. "En el ciberespacio, hay muchos más datos de los que se pueden encontrar en, por ejemplo, una tienda real, pero también tienen mucho menos conocimientos, porque la cantidad de datos desborda la capacidad para analizarlos", señala Luis Magdalena Layos, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid.
El hecho de que estas páginas hagan referencia a los términos requeridos por el usuario no implica que le sean de utilidad, a pesar de la enorme discriminación que realizan los sites especializados: de las mil millones de páginas web que existen en el ciberespacio, los buscadores sólo registran 300 millones.
La declaración universal de los derechos de la infancia ha sido ratificada por 191 países -- salvo Estados Unidos y Somalia. El gobierno del presidente Bill Clinton firmó la convención pero no la presentó al Senado para su ratificación porque algunos grupos mantuvieron que violaba los derechos de los padres y se oponía a diversas leyes estatales y municipales. El gobierno del presidente George W. Bush tampoco la sometió a la consideración de los legisladores.