El concierto, que estaba programado para las 8:00 de la noche, inició a 9:00 en punto, a pesar que para esa hora aún eran notables los espacios en el sector premium (B/. 85.00). La presentación inició con una pequeña biografía de Celia, acompañada de imágenes donde se le veía junto a su inseparable Pedro Knight, segmento que terminó con la voz de Celia diciendo: "Dios me los bendiga a todos".
El concierto lo abrió "Moncho" Rivera, sobrino del también desaparecido Ismael Rivera, quien sorprendió a todos por la gran similitud con el timbre de voz de su tío, vocalizando dos conocidos temas del Brujo de Borinquen: "El Nazareno" y "El Incomprendido".
Pero, "Moncho" no se limitó a cantar como el tío, sino que, además, imitaba casi a la perfección los movimientos en tarima del gran Maelo, lo que le valió el aplauso del respetable. La rumba continuó de manera inmediata, saliendo Rivera y en cuestión de segundos aparece Ismael Miranda. Elegantemente vestido, interpretando uno de sus más conocidos temas, "María Luisa".
Continuó con una pieza de la pluma de Rubén Blades, "Cipriano Armenteros" y cerró con "Tres días de Carnaval" de Celia. Acto seguido, aparece en tarima otro inmortal de la salsa, Andy Montañez, quien a pesar de que sus hojas blancas le siguen cayendo, arrancó con su inconfundible voz el tema "Payaso" y terminó con "Sopa en Botella", de Celia.
Andy culmina para darle paso al gran Cheo Feliciano, quien inició su participación con un tema que está hoy más pegado que cuando lo sacó originalmente, "Yo no soy un ángel". Feliciano, quien apareció con saco blanco y pantalón negro, hizo un paréntesis para homenajear a dos grandes músicos boricuas recientemente fallecidos, el trompetista Juancito Torres, quien formó parte de las Estrellas de Fania y del excelente compositor Tite Curet Alonso, creador de grandes temas como "Los Entierros", "Anacaona", "Plantación adentro", "Periódico de ayer", entre otros.
Cheo agradeció una vez más al pueblo panameño por la eterna acogida que siempre se le ha dispensado en este país, declarándose una vez más como panameño adoptado. Cierra su presentación con uno de los grandes temas de Celia, "Químbara".
Inmediatamente aparece el más joven de todos, Víctor Manuelle, vocalizando piezas de su última producción y cerrando con "Carnaval" de Celia, tema donde evidenció que tiene madera para ser catalogado como uno de los herederos de la salsa.
Víctor Manuelle improvisó por espacio de cinco minutos, cantándole a Celia y a Roberto "Manos de Piedra" Durán, que se encontraba entre los asistentes, poniendo a todos de pie. Se llevó el aplauso de la noche.
Tito Nieves, quien no andaba nada sonámbulo, siguió en el orden con "Como niño celoso", "De mi enamórate" y "Usted abusó", tema que Celia grabara con el maestro Willie Colón, a inicio de la década del ochenta.
Otro panameño por derecho propio es Gilberto Santarosa, quien interpretó un popurrí de sus mejores temas, arrancando con "Que se lo lleve el río", "Perdóname", "No quiero nada regalado", entre otros. Cierra, no sin antes poner a bailar a los cerca de 4 mil asistentes, al Figali Center, al ritmo de "Bemba colorá".
El espectáculo tendría una duración de tres horas, según se informó, pero se extendió una hora más. Prosiguió con la salida en escena de la India, quien cambió su habitual tabaco por un abanico de mano, vocalizando el himno de las mujeres decepcionadas: "Mi mayor venganza".
India, quien estaba sumamente emocionada, lloró a Celia, de quien dijo, "era como una madre para mí". Salió del escenario no sin antes besarlo y arrodillarse ante el público y dedicar su presentación a la Guarachera de Oriente. Las presentaciones individuales las cierra Oscar De León, quien demostró que de la afección cardiaca que lo aquejó hace varios meses no queda nada.
"Llorarás" fue el tema con que inició; aprovechó para improvisar a capela la "Murga de Panamá" y "Bemba Colorá". Siguió su concierto con "Detalles", y termina con una pieza muy emotiva titulada "Cuando un amigo se va", tema que fue acompañado por las lagrimas del artista, y que dejó un nudo en la garganta a más de cuatro.
El cierre fue espectacular, todos en escena, a la vez, interpretando temas de la desaparecida artista, momento que aprovechó el rapeador panameño, "El General", para subir a escena. Igualmente lo hizo un desafinado Roberto Durán, quien demostró que como cantante es un excelente boxeador.