Ivonne Bruneau Botello y Lucho Botello son una pareja de periodistas panameños que triunfan en Washington y además disfrutan de su hijita Carole de siete meses con la cual se han estrenado como madre y padre y tratan de hacer su mejor papel.
(Informarse)
Deberían haber escuelas para padres, opinó Ivonne Bruneau, quien es partidaria de que la pareja planifique cuántos hijos quiere tener y cuándo y opina que informarse sobre psicología infantil es un deber porque no se trata de traer niños al mundo y criarlos inadecuadamente por ignorancia o negligencia. Según planteó, la crianza de un bebé (una bebé en su caso) es una experiencia interesante y que cada día viene con nuevas sorpresas y aprendizajes.
Lucho y ella habían decidido que querían tener un hijo y buscaron orientación, se hicieron los exámenes pertinentes y ella se ilustró al máximo asistiendo a charlas, leyendo libros especializados en el tema y revistas (se suscribió a todas las que pudo sobre embarazo, parto, psicología infantil y temas afines), ya que su interés es ser la mejor madre posible y lo que no se sabe se investiga o se pregunta, aunque no hay fórmula mágica para criar buenos hijos.
DEVORABA LIBROS
No sólo "devoraba" todo libro que pensara le podía orientar, ya que "Lucho y yo somos solos en los Estados Unidos y al no tener a nadie sentí que era mi responsabilidad aprender lo más que pudiera y más todavía porque era primeriza".
Además, añade, "se trata, por un lado de tu cuerpo que va a sufrir cambios y debes prepararlo y por otro, vas a procrear lo que es una gran responsabilidad y tienes que saber qué debes hacer y qué evitar para que todo salga bien".
Una de las más hermosas experiencias fue un curso que dictó el Instituto de Educación del Hospital, en que participó con varias parejas y donde les enseñan como cambiar pañales, como darle la mamadera al bebé, las preparan para el parto y al hombre que esté en la labor con la mujer y a ella para saber cómo enfrentar las contracciones: A base de respiración. Se le enseña al hombre a ser paciente con la mujer embarazada.
En ese curso de dos meses les recalcan en otros aspectos como la importancia para la mujer embarazada de ser cuidadosa con su alimentación. Que no se trata de comer cantidad, sino calidad, los riesgos del sobrepeso, posibles complicaciones y cómo enfrentarlas y otros aspectos.
TODO FUE GANANCIA
Ella dice que el informarse por todos los medios posibles sobre lo que es ser madre y prepararse para recibir en su vientre y luego dar a luz a su bebé le ha sido fructífero y ojalá todas las mamás pudieran tener acceso a tanta información como ella tuvo, porque esto le fue muy útil. Con todo y esto tuvo depresión post-parto, debido a la soledad.
Explicó que se convirtió en "devoradora de libros" y de toda información sobre embarazo, bebés, lactancia, crianza, etc., porque "es una dura experiencia vivir en un país que no es el tuyo, donde no tienes parientes y pensé si no tengo con quien hablar, por lo menos tengo bastante qué leer". porque Ellos viven en Maryland y Lucho trabaja en Washington y ella lo hace por computadoras desde la casa. Es en la noche cuando se ven y ella pasaba muchas horas solas.
SANO CONSEJO
Aprendió por experiencia propia que la mujer embarazada necesita compañía antes, durante y después del embarazo. Se vuelve más sensible y a veces los familiares no se dan cuenta de esto y se preguntan por qué está triste, deprimida o irritable o cambia de estado de ánimos con facilidad. Por esto ella recomienda que así como ella y Lucho trataron de obtener toda la información que les ayude a ser mejores madre y padre, cada pareja debe hacerlo. Sobre todo el hombre, que no tiene por qué quedarse al margen y pensar que su único aporte es el espermatozoides que se unió al óvulo que hizo posible engendrar un bebé y se abstiene de vivir toda la experiencia de la concepción, crianza y educación de los hijos. Todas esas experiencias son para vivirlas en pareja, porque los hijos no son de la madre son de ambos.
A ella, además, la migraña la atacó fuertemente, pero supo sobrellevar esta situación y ya está en forma otra vez.
En el Instituto de Educación del hospital de Maryland donde Ivonne dio a luz a Carole, también se enseña a adultos y a los niños (sobre todo los que tienen hermanitos menores) cursos de respiración artificial y primeros auxilios, para por si se hallan ante una situación de emergencia puedan ayudar a salvar una vida antes de que la asistencia que pidan al 911 llegue.
Aparte de todos los beneficios del aprendizaje en el Instituto, también ganaron amigos Ivonne y Lucho y luego que los bebés nacieron, a los tres meses el grupo de 10 parejas se volvió a reunir (y llevaron a los bebés y las bebés) y cada pareja explicó cómo fue la experiencia del parto. Acordaron hacer un picnic en verano para celebrar juntos los cumpleaños de sus hijos/as. Y mientras puedan tratarán de mantener esta bonita amistad.
Ivonne para facilitar su embarazo asistió también a cursos de aeróbicos acuáticos (tres meses dos veces a la semana en el YMCA) hasta dos semanas antes de dar a luz.
NACION DE PRACTICOS
Definitivamente que los Estados Unidos es una nación de gente pragmática donde casi cualquier trámite se puede realizar por correo. Por lo tanto, Ivonne desde que habló con su ginecólogo y le dijo que ella y Lucho habían decidido que era el momento de ser madre y padre comenzó a cotizar precios para ver cuánto les costaría el parto (los costos varían si es cesárea o parto normal, al igual que en Panamá), notó que todo se lo facilitaban y se complació de vivir en el "primer mundo.
"El hospital te manda el formulario dos meses antes. Lo llenas y lo mandas por correo. Hasta el nombre que le quieres poner lo apuntas si así deseas. De esta manera, ya llevas todo eso adelantado y cuando tú llegas al hospital nada más tienes que firmar y como tienes tu carnet de seguro privado, ya sabes en caso de que sea parto natural o cesárea más o menos cuánto cubre tu seguro y de cuánto deberías poder disponer para pagar la diferencia".
Desde antes de llegar ellos tienen un número de identificación como paciente, para evitar confusión. "El Dr. se encarga de llamar al hospital y decir que para allá va tu paciente".
Ella tuvo 22 horas de labor, pero, con todo y esto, el suyo fue un parto natural, porque se está tratando de evitar al máximo la cesárea.
Con ella en el cuarto de labor estuvieron tres personas, una fue su esposo, quien expresó que fue emocionante ver nacer a su hija y que comprendió que "tú tienes que participar porque así valoras el esfuerzo. Se me aguaban los pies. Tú valoras más ahora a las mujeres en general".
Cuando la bebé nació le hicieron todos los exámenes que se practican a los recién nacidos.
Como padres novatos Ivonne y Lucho estaban nerviosísimos.
"Es importante asegurarse de que la bebé esté bien", dijo Ivonne, quien recuerda que cuando Carole nació lo primero que le pidió a Lucho fue: "Cerciórate si está completa y búscale una marca". Porque, explicó: "pueden confundirse y cambiar los niños". Aunque, agregó, "les ponen una pulsera con el nombre de la madre en el pie y otra en la mano".
Después los mantienen varias horas en observación y le hacen el examen Agora (de los sentidos y reflejos). "Ningún bebé puede salir del hospital si no muestras un carnet de que le hicieron ese examen. También le examinan para ver los niveles de bilirrubina y tampoco puede salir del hospital sin la primera vacuna de Hepatitis B".
Siguió explicando Ivonne que el pediatra personal de la bebé y la madre son los responsables de que se cumpla con los requisitos anteriores y el propio hospital se encarga de avisarle cuando la madre llega al hospital a dar a luz para que venga a examinar al bebé.
Así mismo, se hace énfasis en la importancia de que la madre le dé un seguimiento a todas las reacciones del bebé posteriores a su salida del hospital, particularmente las del primer día (para esto se mantiene en contacto con su pediatra) en que hay esta transición a un tercer ambiente (de hecho el nacimiento ya fue una experiencia nueva para el bebé que tuvo que adaptarse a un nuevo ambiente distinto al de la placenta). Todo lo que observa debe decirlo al pediatra en la primera cita Donde los pesan y los revisan y le ven el ombligo.
Otro aspecto que destacó Ivonne es que se evitan filas y engorrosos trámites para registrar al bebé. Primero, "no necesitas testigos. El mismo hospital manda toda la información a la oficina estatal y te hacen el certificado de nacimiento que te lo mandan ya notariado, con sello y todo a tu apartado postal. Tienes derecho a dos gratis. Si quieres extras los pagas.
Con el hospital puedes hacer arreglos de pago. Los costos por cesárea son de casi 4,000 balboas, por parto normal B/. 3,100. A ello se añaden los costos del pediatra (honorarios que el primer día ascienden a B/.300.00), y los del anestesiólogo (que en el caso de ella fueron de B/.300 porque hubo que inducirle el parto).
FASCINANTE EXPERIENCIA
Ambos coinciden en que Carole "es la bebé que planeamos".
Ser mamá es una experiencia que Ivonne disfruta al máximo. "Mi bebé es muy bien portada. Le encanta que le lea. Desde los cuatro meses lo hago. Le leo diariamente en la mañana y en la noche. Ella misma ayuda a pasar las páginas y cualquiera diría que es una gran lectora, porque su vista va de izquierda a derecha porque con la mano voy señalándole el texto y los dibujos. Como no sé cuándo vuelva a Panamá y en Washington no hay muchos libros en español para niños me abastecí de libros de cuentos en español y sobre las vocales y otros de lectura, porque queremos que nuestra hija sea una niña que domine bien el español y no que lo hable como extranjera. El inglés ya tiene oportunidad de aprenderlo en la calle, con el doctor y seguramente en la escuela se lo enseñarán según el tiempo que permanezcamos en los Estados Unidos".
Hace poco la bebé, que ya tiene 7 meses, comenzó sus cursos de natación. Ivonne tratará de que su hija sea una niña que aprenda lo mejor tanto de Panamá como de los Estados Unidos y otras culturas, para que sea una buena ciudadana de la aldea mundial. Pero, sobre todo, le brinda todo el afecto posible para darle la seguridad que todo niño y niña necesitan: ese saberse esperados con ansias porque son producto de la planificación de sus amorosos padres y no de la improvisación.