Cuando percibimos algo como exclusivamente negativo, dudemos de ese pensamiento. Ha de haber algún modo de hallar algo positivo a la situación o, al menos, a relativizar su gravedad.
Cuando nos veamos atrapados en un callejón sin salida, no reaccionemos inmediatamente. Detengámonos, reflexionemos y busquemos alternativas.
Hagamos frecuentemente inventario de todo lo bueno que tenemos, que es mucho. Recordemos cuántas personas están peor que nosotros.
Escuchemos a quienes nos quieren y nos valoran tal y como somos.
Utilicemos pensamientos constructivos: "quiero", "puedo", "soy capaz".
No aceptemos pensamientos como "a mis años no puedo cambiar". Admitamos nuestros errores. Sólo quien se equivoca está vivo de verdad.
Éstas especialidades trabajadas de manera conjunta con la medicina estética, garantizan muy buenos resultados.
La doctora Castillo indicó que la medicina estética no reclama la exclusividad del tratamiento de afecciones relacionadas con las especialidades antes mencionadas, sino el hecho de que los profesionales que la practiquen tengan la formación necesaria para enfocar su tratamiento desde el punto de vista médico estético, atendiendo tanto la curación o mejoría del proceso como prestar una atención especial a los aspectos estéticos que la evolución del proceso y su tratamiento conllevan.
Es imprecindible que todas las técnica de la medicina estética sean realizadas bajo estricto control médico. Los médicos estéticos realizan historia clínica y diagnósticos de sus pacientes para prescribir el tratamiento más adecuado. Las técnicas más utilizadas son: dietas, tratamiento con láser, electroterapia, fisioterapia, hidroterapia, fitoterapia, mesoterapia, peeling, implantes, rellenos faciales, tratamientos de varices, lipoesculturas y tratamientos con toxina botulínica.
No deje su cuerpo en manos de cualquiera.
La Medicina estética no es cirugía estética y su objetivo es ejercer la medicina preventiva.
Los tratamientos deben ser realizados bajo estricto control médico.