Variedades

¿Será el fin de las casas disqueras?

La Internet, pero sobre todo, la piratería, han hecho que éste negocio entre en crisis.


El primer video en la historia de MTV fue The Buggles llamado “Video Killed the Radio Star” (El video mató a la estrella de la radio). En ese entonces –los años ochenta-, la promesa sonaba como una gran competencia, pero la música y la industria de la radio no se dejaron y continuaron su vida, con algunas modificaciones, pero tan viva como al principio. Lastimosamente hoy, todo indica que no habrá un final feliz para este amplio negocio.

Y es que, desde el punto de vista fatalista muchos productores y sellos disqueros se atreven a decir que “la Internet está acabando con la industria discográfica”. Las descargas –casi imposibles de detener- el no hacer legal esta práctica y el gran monstruo llamado piratería están haciendo de este negocio una muy mala venta.

 

La situación es tan seria que reconocidos artistas como: U2, Colplay, Paul McCartney, entre otros, han tomado la decisión de arriesgarse y vender su música vía online debido que obtienen muchas más ganancias. La mayoría ha encontrado una pronta solución al problema a través de sitios como MySpace, que le sirven de catálogo para dar a conocer sus nuevas propuestas musicales, que llegan de manera más rápida a personas de casi todo el mundo.

Definitivamente que hoy, el panorama tanto para artistas veteranos como para los nuevos talentos no resulta nada prometedor. El mundo de la música se encuentra en crisis.

 

Vaticina cierre de las casas discográfica.Emilio Estefan, reconocido productor musical, asegura que la música está pasando por momentos sumamente difíciles.

A consideración del esposo de la cantante Gloria Estefan, falta poco para que las casas disqueras cierren. Estefan considera que actualmente lo más importante es el talento para poder ingresar al mundo de la música.

 

"La música está pasando por un momento muy difícil. Pero siempre hay talento, y hay que buscarlo. Yo lo que quisiera, mientras pueda, es seguir ayudando a la gente latina, seguir promoviendo esas raíces y ese sonido, como hice con Shakira, con Marc Anthony, con Jennifer López, y con Ricky Martin", asegura Emilio.

Sin embargo, hay que aclarar que si se usa correctamente, la Internet sería una fabulosa manera de vender música, incluso mejor que en años anteriores. “Los gobiernos tienen que pactar, porque hay que pagar por la música, no podemos seguir con las descargas gratuitas", confiesa el productor cubano.

Aunque ya hay varias compañías y distribuidoras de discos que han cerrado, ya que la gente sigue comprando música gratis, Estefan explica que siempre debe haber un término medio, es decir si en vez de a 22 dólares se compra el disco a 5 por medio de Intenet, por lo menos gana el artista.

 

¿Qué hacer? Las soluciones para frenar la tremenda y desafortunada caída recae en demasiados responsables.Mientras no hayan reglamentos y sanciones fuertes para la piratería en los países en donde se comercializa la música y si no se establece una norma internacional con respecto a las descargas de material en línea, se perderá la batalla.

Pero todavía hay una carta para jugar. Y es que aunque es cierto que la industria musical no goza de su mejor momento, la música disfruta de una muy buena salud, la crisis no es de creación, sino de distribución. Por ello, una posible solución es la variante del sello discográfico físico, por el online, el llamado “Netlabel”.

“La labor de los netlabels ha sido menospreciada durante años por los medios de comunicación tradicionales”, según el compositor de música electrónica Björn Hartmann. “Se habla mucho de la batalla judicial de la industria musical contra el intercambio de archivos, pero no se presta atención al idilio entre sellos independientes y ciberespacio”.

Producto de esa alianza nacen las discográficas online, que ponen en relación a público y artistas. Los creadores ceden gratuitamente sus temas y los responsables de los netlabels los distribuyen gratis a través de su web. La relación es armoniosa: el consumidor no paga y el artista no cobra, y ambas partes son conscientes de su papel. Es un contrato inusual, pero acorde con los valores democráticos y participativos de la Web 2.0.

Y aunque se pueden buscar todas las armas para dar la pelea, mientras que el individuo no tome conciencia de que cada vez que se compra una copia apócrifa o se compartan los temas que gratuitamente habitan en los reproductores de Mp3, se dañará una industria que le da de comer a cientos de miles de personas (músicos, productores, fotógrafos y más) la situación irá de mal en peor.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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