Las serpientes han estado relacionadas con mitos y leyendas desde el comienzo de los tiempos. Tradicionales relatos, hablados y escritos las convierten en protagonistas del mal, del engaño, del veneno. En la Biblia, una vez Dios crea a Adán, a Eva aparece la serpiente, con su lengua sibilante, ofreciendo a la mujer que pruebe el fruto del árbol prohibido. No es la única de las páginas del libro sagrado que toma la figura de estos reptiles para sus historias. Hércules el héroe griego aborrecido por su madrastra, Juno, tuvo que ahorcar a dos peligrosas serpientes, enviadas por ella, en su misma cuna.
Cleopatra, la enigmática Reina del Nilo, al ver que perdía a Egipto, antes las legiones de Roma, se hace morder por su áspid. Y así vemos que a través de los siglo, todas las culturas toman en cuenta a la serpientes, ya sea de forma reverente o como representante del mal.
En Panamá, un país tropical, que tiene bosque de diferentes características que van desde el seco, al lluvioso y hasta el nuboso, estos sirven de hábitat para cerca de 140 especies de culebras o serpientes. Forman parte de los ecosistemas y de la cadena alimenticia que en ellos se desarrollan. Todo el misterio que rodea a estos raro animales quiere ser brindado a l turismo que visite al Gamboa Rainforest Resort, en la forma de un sitio único, un serpentario.
Ubicado dentro de este fabuloso local turístico, a orilla del Canal de Panamá, alberga a más de 30 serpientes en un edificio que recrea cavernas y sus hábitats naturales. El encargado de este singular sitio, en la zona de la exhibiciones del resort es Moisés Herrera. Este joven afirma que desde muy niño ha sido entrenado por su padre, Pablo Herrera, en el trato con las culebras. "Mi padre ha sido herpetólogo por mucho tiempo y logró montar una exhibición de serpientes que se presentaba en las ferias nacionales.
Luego montó un lugar fijo abierto al público, hoy este forma parte del Gamboa Rainforest Resort y esperamos brindar nuestros conocimientos al servicio de sus visitantes."
Junto con Moisés, entramos al serpentario en el que afanosos obreros están dando sus últimos toques. Encontramos a serpientes en sus jaulas de seguridad, todas de vidrios para que puedan ser vistas por los turistas. Otras en la parte trasera, aún aguardan ser colocadas en cubículos vacíos. Pudimos observar boas tropicales, de distintos tamaños y especies, a un poderoso ejemplar de pitón, con toda la belleza de su piel. "Esta serpiente no es venenosa, y es africana. Las serpientes tienen muy mala fama, pero muy pocas inyectan veneno a sus presas, una de las metas del serpentario de Gamboa es educar y hacer que se conozca más sobre estos extraordinarios animales, "nos dijo Herrera.
Seguimos interesándonos en las serpientes y el joven volcó sobre nosotros un caudal de anécdotas y de conocimientos. Pudimos conocer a la víbora de pestaña, totalmente amarilla, lo que le vale el nombre de "oropel", sobre sus ojos tiene apéndices como si fueran pestaña, lo que le da un raro aspecto. Conocimos a la Patoquilla, que se hace pasar por una peligrosa serpiente venenosa, pero ella no lo es. A la pequeña pero peligrosa, Patoca, que sí es venenosa, con su simiestra cabeza triangular, a la X, llamada así por la forma de los dibujos de su piel. La X también tiene cabeza de triángulo, lo que la llevó a ser tan temida por los franceses que en el siglo pasado vinieron a construir el Canal de Panamá, la llamaban cabeza de lanza. Su picadura daña los tejidos musculares que afecta su ponsoña produciendo un ardor intenso. El ejemplar que vimos medía casi 4 pies y seguirá creciendo.
Nos cuenta el joven herpetólogo, que la temida Verrugosa, es una de las más venenosas culebras de los bosques panameños, que se adapta mal al cautiverio y que es consideradas entre las más tóxicas del mundo, por eso no pertenece a la exhibición. Las serpientes en general se adaptan bien al cautiverio y responden a las atenciones. Las que vimos se muestran activas, muestran su piel sana reluciente y se alimentan de pollitos y ratas que son criadas allí mismo.
Investigando supimos que existen dos clase de venenos, los que afectan los nervios y los que afectan el torrente sanguíneo. El veneno es una mezcla de proteínas producidos por glándulas a las que están conectados los colmillos. Estas sustancias paralizan y hasta matan a sus vítimas.
Vimos a varias serpientes árboreas que cazan aves, entre ellas a una que entretiene a sus presas, con una danza mortal de su cola, mientras las atrapa con su cabeza. Herrera nos dejó tocar la piel de varias serpientes no venenosas y pudimos sentir que son suaves y no babosas y húmedas como alguna gente piensa. Las culebras cambian de piel periódicamente, esta fase que las hace entrar en una etapa de metabolismo lento, varía según las especies. Las culebras se mueven contrayendo sus músculos, produciendo ondas en su cuerpo. Existen varias maneras, siendo el más general el conocido como locomoción de serpentina. Utilizan sus lengua, como guía, pues ese órgano es capaz de medir temperaturas y calcular los movimientos de sus presas. Su esqueleto puede contar con no menos de 100 vertebras y algunas llegan a tener hasta 400, lo que le da mucha flexibilidad. La velocidad media de una serpiente, ha sido calculada por expertos en los 13 kms por hora, mucho menos que lo que puede correr un humano adulto.
El Gamboa Rainforest Resort, sigue en su etapa de construcción, su apertura está considerada para el próximo mes de marzo. Este fabuloso lugar para el turismo concebido por profesionales panameños, ofrecerá además del serpentario, un orquideario, exhibición de ranas, peces tropicales, caimanes y un teleférico que lo hará recorrer el dosel del bosque tropicales. Un lujoso hotel con 100 habitaciones, desde donde el turista podrá conocer toda la riqueza natural y la historia que rodea a Gamboa y las serpientes forman parte de ella, de seguro que el serpentario será un espectáculo digno de ver.