A petición del público, la ganadora del Premio Escena como "Mejor Obra Dramática del 2002", "Sexo con criterio formado", vuelve a las tablas para demostrar que, después de verla, su vida nunca volverá a ser igual.
Basada en la obra del autor panameño Luis Williams, "Sexo con criterio formado" fue estrenada en junio del año pasado con un rotundo éxito. Esta vez vuelve a escena básicamente con su elenco original, a excepción de Fabián Baeza, quien entra a la obra por Jonathan Prosper, quien en esta ocasión no podrá actuar.
Es así como Ramón Serrano, Anina Horta, Ceila González, Rodrigo Farrugia, Stella Lauri, Sandy Correa, Erika Obaldía, Manuel Paz, Edwin Avila, Fabián Baeza y Rafael Salvatierra, serán los actores que lo mantendrán atento en su butaca.
En ambas temporadas bajo la dirección de Baby Torrijos, esta obra teatral fue calificada por la Junta Nacional de Censura como educativa sobre temas morales e instructiva sobre valores sociales, además
de ser considerada como un tema de interés para los jóvenes y adolescentes; por lo que el año pasado fue presentada ante estudiantes de diversos colegios secundarios del país.
A partir del próximo miércoles 3 de diciembre, y hasta el 14 de ese mismo mes, quienes no tuvieron la oportunidad de ver esta obra, podrán hacerlo en el Teatro ABA, en funciones de martes a sábados, en tandas de siete y nueve de la noche, mientras que los domingos, las funciones serán a las cuatro y seis de la tarde, al igual que a las ocho de la noche.
"Sexo con criterio formado" enmarca que un grupo de personas participarán en algunos talleres de capacitación sobre sexualidad, entre ellos un legislador, una ama de casa, una prostituta, un ginecólogo, un estudiante universitario, una dama ricachona y un piedrero.
En la actividad, ellos hablarán de su vida sexual, de sus parejas y de cómo se protegen, con el común denominador de que, a pesar de venir de diferentes grupos sociales, todos tienen SIDA, lo saben y no dicen nada, infectando a otros.
No cabe duda de que esta obra le dejará al público entre un sabor de miedo y de reflexión, y según sus integrantes, si con ella pueden cambiar un poco la conducta sexual de los panameños, se sentirán infinitamente satisfechos.
Es importante que la comunidad colaboradora y a la que se debe la Policía tenga una mejor relación con ésta y que ambos se vean como miembros del mismo equipo, puntualizó Gosselin, quien hizo hincapié en que los policías tienen que ganarse el respeto y confianza popular.
Se refirió también al trabajo que llevan adelante con las escuelas en donde tienen asignadas fijas unidades que son como especie de consejeros/as y en el caso de los policías varones les sirven de modelo a adolescentes de hogares disfuncionales.
La Policía trabaja junto con grupos juveniles, los docentes y otros aliados comunitarios en esta tarea de prevención y rescate. "Les enseñamos sobre pandillas, estrategias para lidiar con eso y la presión de grupo, les pedimos que cuando tienen problemas vengan a nosotros".
Hay ligas deportivas, conferencias educativas para padres (son aliados fundamentales), les enseñan sobre cultura de pandillas (graffitti, que es un aldabonazo), estrategias para evitar la violencia, para resolver problemas sin violencia y tienen campamentos de verano.
Creemos en el poder de la prevención, hay el convencimiento de que la mayoría de los niños son buenos, decentes. La tentación está afuera. Hay que protegerlos, alertarlos y darles las herramientas para que usen el buen criterio: darles oportunidades.