Cautivó a todos. Los enamoró. De paso, él también se enamoró.
¿Quién dijo que los feos no tienen derecho a amar y a ser amados? ¿Además, dónde está la belleza? ¿Con base en qué criterios se puede decir que una persona, objeto, animal, planta o hasta un ogro como Shrek es feo o bello?
De esto y más, de estatura física y moral trata “Shrek, el musical”, que estrenó la noche de este viernes en el teatro Anayansi, del Centro de Convenciones Atlapa.
No hay barreras para el amor. En el corazón no se decide. Lo uno y lo otro lo aprendieron Shrek y la princesa Fiona, junto a otros personajes, principalmente Burro, en este montaje de Daydream Productions.
Más de 40 artistas del patio, bajo la dirección de Edwin Cedeño, demostraron que tienen talento de sobra. Entre quienes forman parte del destacado elenco cabe mencionar a Aaron Zebede, en el papel estelar de Shrek.
Valieron la pena las horas y horas de ensayo, pues el elenco hizo pasar momentos inolvidables a la concurrencia, compuesta por personas de todas las edades que aplaudían los éxitos del ogro, las coreografías, parlamentos, música (orquesta en vivo, dirigida por el maestro Dino Nugent), efectos especiales y de luces, vestuario...
La audiencia, en especial la infantil, aplaudió una y otra vez, sobre todo cuando el bien venció el mal.
Sí, desde el principio sufrió con Shrek y rió con sus ocurrencias y las del parlanchín Burro (Roberto Thomas). Los siguió paso a paso en sus increíbles e interesantes aventuras en el pantano donde habitaba Shrek, adonde llegaron los también frustrados personajes de cuentos. Luego caminó a Duloc, en Duloc, cuando Shrek, acompañado de Burro, rescató a la princesa Fiona...