No ceder al llanto por cansancio. Mejor es intentar distraer al niño con algo más atractivo y sacarlo de su capricho.
Ayudar al niño a que se exprese en forma verbal, a través del lenguaje y no del llanto.
Muchas veces el llanto es un medio para llamar la atención, entonces si el niño la obtiene, utilizará este recurso con frecuencia. "Por el contrario, si también se lo atiende en períodos buenos, se dará cuenta de que el llanto no es la única herramienta.