Ulises Barrera está como "cholo" con zapatos nuevos, y lo digo sin ánimo de ofender a los campesinos o personas que tienen el cabello liso.
Ulises Barrera está como Nemesio Pérez Pérez que cuando llegó a la ciudad y vio los rascacielos de Paitilla casi se santigua, porque creyó que lo habían llevado por error a Nueva York, y casi se cae de espaldas del susto, cuando se acercó al balcón del 'penthouse' de su padrino millonario que lo iba a matricular en una escuela en Panamá, para que terminara la secundaria. Miró hacia abajo y retrocedió asustado.
Ulises Barrera tiene apenas un año de estar en la actuación y "Los feos están de moda", el teatro ABA le brinda la oportunidad de lucirse en el papel protagónico. Le toca interpretar el personaje llamado Nemesio Pérez Pérez.
"Mi nombre es Nemesio Pérez Pérez, para servirle a usted, a usted y a ...", le dice el campesino recién llegado del rancho allá en creo que Rabo de Puerco era el nombre del caserío, donde dejó llorando a familiares y amigos y hasta al cura, quien seguramente lo encomendó a todos los santos, para que no le pase nada en la ciudad, que, después de todo, no es la panacea como podrá darse cuenta el ingenuo muchachito del que harán mofa intolerantes adolescentes que juzgan a la gente basada en la apariencia física de éstos.
"Siempre me llamaba la atención el teatro. Me gustaba venir a ver las obras. Amo la actuación. Un día vi un letrero en el ABA que decía que se dictaban cursos de actuación. Me matriculé. Lo agarré y me fue muy bien. Al finalizar, el curso me llamaron y me tomaron en cuenta", nos dice Ulises, quien describe a su personaje como "un campesino poco estudiado, muy inocente y bueno, cuya madre murió y es enviado a la capital a terminar la escuela. Es blanco de mofa..."
Sí, todos ríen a costa del pobre Nemesio, pero, bien reza el refrán "el que ríe de último, ríe mejor", porque sucede que su padrino, que al final resulta ser su papá, le hereda una fortuna.
El director de "Los feos están de moda", Juan Manuel Ferrer, explica que la idea es que en una época como ésta la gente deje a un lado la intolerancia, que divide y es un paso hacia el odio, la violencia y la guerra, y sea más abierta al prójimo.