Después de cada discusión, se repite el ciclo: gritos, reconciliación, promesas y tres meses después los reproches. ¿La razón? Se perdonó, pero el problema sigue latente.
Los especialistas explican que en algún "cajón " de la mente quedan guardados momentos dolorosos que salen a relucir en el momento menos oportuno para chantajear a la pareja.
Para "romper" con el ciclo discusión-reconciliación-reproche conviene:
1) Aceptar el dolor.
2) No competir.
3) Valorar la ganancia.
4) No buscar n culpables.
5) Evitar las condiciones.
Y ante todo, tener en cuenta que se está invirtiendo en la propia felicidad.
En la vida funcionamos con el capital que pensamos tener más que con el que realmente contamos. De ahí la necesidad básica de saber quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y dónde nos encontramos.
Hay que entrar en la propia vida, poder madurar profundizando en nosotros mismos, hemos de buscar luces para que, llegando desde fuera, nos permitan conocer nuestra propia intimidad.