Los hijos y las hijas no son de nadie, porque, nadie pertenece a nadie. Sencillamente se es parte de una sociedad, una nación, una familia y hay derechos y responsabilidades.
Hay lazos afectivos que nos unen a nuestros seres queridos, ya sean familiares o amistades. Inclusive a las personas que conocemos o que viven en la comunidad nos ata la co-dependencia, porque esta es una ley social de la que nadie escapa.
Entonces, este sentimiento de ser parte de... conlleva una responsabilidad, ser partícipes del bienestar colectivo, Y, mírese que ambas palabras, parte y partícipe tienen letras en común. ¿Por qué, entonces, nos preguntamos, hay negligencia hacia el prójimo sea éste la persona con quien se convive en el plano familiar o cada persona que conforma el vecindario, la barriada, corregimiento, provincia, país?
Y, que nadie diga que de una u otra forma no está afectando a otro/a, porque, aunque no lo haga intencionalmente, cada vez que atenta contra la naturaleza o que viola una ley sanitaria le pone en peligro de contagiarse de alguna enfermedad.
Entonces, esto del pensar en el bienestar colectivo más que en el individual o al igual que en éste es algo sencillo y nada más requiere buena voluntad, respeto hacia la vida como don preciado y acciones precisas. Quizás pequeños cambios de conducta que obran maravillas. Por ejemplo, a partir de hoy si no tiene estas prácticas, intente hacerlas parte de su rutina y verá que funciona y hace mucho bien. Además, genera una satisfacción inmensa:
Preocúpese por vacunar a sus hijos/as contra las enfermedades infecciosas, que cada día van en aumento y contra otras re-emergentes como la tuberculosis.
Busque información sobre salud primaria y sea parte de quienes se ocupan de velar porque se respeten los derechos de la población en la materia.
Denuncie a quienes arrojan basura en lugares públicos y privados afectando la calidad del aire y exponiendo a la comunidad a epidemias.
Evite tener recipientes con agua reposada que puede convertirse en criadero de Aedes Aegypti, anófeles u otros mosquitos que transmiten enfermedades.
Si tiene terrenos manténgalos limpios. Los matorrales y chatarras son albergues de toda clase de alimañas que incluyen ratas, culebras y otros animales que causan enfermedades a las personas.
Coloque la basura en bolsas plásticas. Evite sonar las bocinas de su auto innecesariamente. También, disfrute de la música a un nivel moderado y que no se convierte en un tormento para los vecinos o demás conductores, pasajeros, peatones, compañeros de clase, etc.
Estas son tan solo algunas cosas que puede hacer y que generarán beneficios para su salud y la de las demás personas, porque nadie es tan responsable de cuidar de sí mismo como cada individuo.