Gente de todas las edades celebra en grande en diciembre. El alcohol la mayoría de las veces es el invitado especial.
Si se van con el gusto ingiriendo alcohol, corren el riesgo de perder el control en el habla, la conducta o al conducir. También este le pasa la factura al organismo en general. Especialmente al estómago, hígado y la cabeza.
Al día siguiente del festejo, para aminorar los efectos del libar descontrolado, además de un buen sancocho, también ayuda a sentirse mejor el plátano, porque eleva el potasio, y beber abundante agua.
A otros les funciona tomarse un gran vaso de jugo de tomate o de naranja.
Útil también resulta licuar lechuga, kiwi y jugo de toronja y beber un vaso de este jugo.
Otros remedios son una infusión de jengibre. O el jugo de un limón solo o con aceite de oliva en un vaso de agua caliente o tibia.