Lo que por años conocimos como finales felices en libros e historietas, de la noche a la mañana cambian cuando el mago se fue de vacaciones y sus nomos perdieron el control.
El caos llegó a los cuentos de hadas cuando la balanza entre el bien y el mal -por descuido- es cambiada por la malvada madrastra de Cenicienta.
Con estos cambios, Cenicienta nunca conocería a su príncipe. La bella durmiente se quedaría como Drew Barrymore, que jamas fue besada, y dormida. Para rematar, el lobo feroz se comería a la abuelita y a los tres cerditos. Gracias a la valentía de un guapo cocinero, toda la historia cambiará y el gigante del frijol será más pequeño que el pequeño pulgarcito.