Durante hora y media cantó. Fueron 25 canciones, la mayoría en español. También 4 ó 5 en inglés, un par en portugués y una en italiano.
“Libertad”, fue la primera. “Me va, me va”, la última.
Y se fue del escenario.
Pero, no concluyó su presentación cuando él lo planeó, porque el público lo ovacionó de pie. Quería más. Quería que volviera al escenario. Y Julio volvió y cantó.
Bailó y cantó, otra vez, “Me va, me va”.
Decía: “Me va, me va. Me va de Pa-na-má, má, má...” y levantó el brazo derecho saludando a sus seguidores que seguían de pie “conectados” con él por ese hilo invisible, esa energía desbordante que llenaba el Anayansi.
Abrió los brazos, los extendió hacia su querido público, los recogió y se los llevó al pecho como en un inmenso abrazo y no pudo hacer caso omiso a la petición de “¡otra!”, “¡otra!”, “¡otra!”, “¡otra!”.
Se sentó, cantó “Hey” y nuevamente “Me va”, presentó a sus músicos, cuerpo de baile y corista, una dama del público le regaló una rosa roja, él volvió a cantar fragmentos de “ Me va”. Y, esta vez sí se fue, en medio de aplausos de un público que no quería romper el encanto de noche tan especial.
Sí, Julio Iglesias tiene a Panamá metida en su corazón desde su niñez y años de mocedad. Aunque, hace más de 40 años que no le cantaba.
Como parte de su gira mundial “Starry night”, el romántico cantautor de 67 años, volvió para quedarse en el corazón y la memoria de sus miles de fanáticos, quienes han seguido su trayectoria artística durante décadas y el sábado pasado, vistiendo sus mejores galas, acudieron al Teatro Anayansi y luego de la apertura del espectáculo musical, por Las Divas (que estuvieron a la altura y cantaron entre otros temas “Mátame muy suavemente”, “Sentimientos del alma”, “Lucy” y un popurrí de música popular panameña), cuando veían que tras concluir ellas y retirarse, pasaban los minutos, que se les hacían largos, y veían que no aparecía en el escenario Julio, le aplaudieron cuatro veces reclamando su ansiada presencia. A partir de su entrada al escenario, a las 9:30 p.m., cantaron con él numerosos temas, como “La vida sigue igual”, “Manuela”, “Ni tú, ni yo”, “El amor”, “Me olvidé de vivir”... Suspiraban, aplaudían, gritaban frases que expresaban su gozo.