Ya que es el azúcar el elemento clave de los postres, no es gratuito advertir sobre las consecuencias de un consumo inmoderado del azúcar refinado, lo cual favorece el desarrollo de caries dentales y predispone a la obesidad con todas las implicaciones que ésta entraña. Por ello, hay que preferir el azúcar natural de las frutas y la miel. Son la materia prima para postres de fácil elaboración. Contiene dos veces más vitamina C que la naranja, al mismo tiempo que es rica en beta caroteno y en potasio, un mineral vital para nuestro organismo, cuya deficiencia puede producir problemas de tensión arterial, depresión, cansancio y desórdenes digestivos. También ayuda a combatir el estreñimiento. Esta fruta es muy rica en vitamina C, además de ser una fuente menor de vitamina B y E. Es rico en potasio, magnesio, calcio y fósforo además de ser una fuente de cobre, zinc, hierro y manganeso.
El limón es considerado una fruta altamente acídica por lo que es muchas veces injustamente desaconsejada para quienes padecen reumatismo. Protege la membrana mucosa que recubre el estómago además de ser un estimulante para las funciones del páncreas y del hígado.
Su poderosa acción antibacteriana y antiviral hace del limón un favorito para las gárgaras para gargantas adoloridas, úlceras de boca y gingivitis, diluido mitad-mitad con agua caliente.