A poco menos de un mes de su realización, el respaldo ofrecido al Primer Festival de Artes Escénicas, por parte de la empresa privada y del gobierno, es no sólo limitado, sino insuficiente para un proyecto tan ambicioso e importante como este, según sus organizadores.
De acuerdo con Roberto King, productor general del festival, en la actualidad sólo existe como precedente que en 1976 Baby Torrijos organizó una actividad similar, en la cual participaron gran cantidad de países americanos y europeos, contando plenamente con el apoyo gubernamental de la época.
Desde esa fecha, según King, no se ha repetido un evento de esta dimensión, pese a que encuentros como este son parte obligada de las agendas culturales de México, Brasil y Argentina, así como en Colombia, Cuba, Costa Rica y El Salvador.
Agrega además que la importancia del mismo no sólo radica en potenciar y enriquecer el desarrollo de las artes escénicas locales y la capacidad de apreciación del público, sino también en la inyección económica que representa para distintos sectores nacionales, tras la llegada de artistas, periodistas y turistas culturales que crecientemente se interesan en este tipo de eventos.
Hasta el momento, se tiene previsto que agrupaciones de teatro y danza de siete países participen en esta muestra, producida por la Asociación Cultural AlterArte.