El inventor de una supuesta "máquina de orgasmos" se ha encontrado con un obstáculo inesperado para llevar adelante las pruebas del aparato: no aparecen voluntarios.
El doctor Stuart Meloy, de Carolina del Norte, EE.UU., manifestó a la revista especializada "New Scientist" su desilusión por la falta de interés ante su invento que algunos denominan "orgasmotrón".
"Pensé que la gente se apiñaría a la puerta de mi casa -declaró Meloy- pero estoy batallando y no encuentro interesados". Para Meloy, su máquina de orgasmos "no es diferente" a otros métodos que estimulan la vida sexual de la gente, como el implante de senos.
La idea de inventar una máquina de orgasmos se le ocurrió al doctor Meloy, especializado en el tratamiento de los dolores, cuando insertaba bajo la piel de uno de sus pacientes un aparato parecido a un marcapasos para aliviar un severo dolor de columna.
El especialista patentó el "orgasmotrón" como un invento para tratar disfunciones sexuales femeninas, y la Administración estadounidense de los Alimentos y las Medicinas ha dado el visto bueno para las pruebas de la máquina.
Ésta se coloca bajo la piel, cerca de la base de la espina dorsal, y al toque de un botón produce un reflejo parecido al de las sensaciones orgásmicas, de acuerdo con el doctor Meloy.
A pesar de la fe de Meloy en su invento, algunos especialistas y terapistas sexuales manifestaron su escepticismo y sugirieron que el "orgasmotrón" puede ser innecesario.