Martes en la noche. Los estacionamientos del Centro de Convenciones ATLAPA se encuentran completamente atiborrados. No obstante, en el interior de este edificio no se está celebrando ninguna feria popular o concierto multitudinario de artistas como Shakira o Maná. El motivo que ha congregado a tan nutrida concurrencia esta noche es la presentación de una orquesta sinfónica juvenil que interpretará piezas de compositores como Mozart, Paganini y Tchaivkosky.
Se trata de la Orquesta Filarmónica Juvenil del Conservatorio de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, que el pasado martes ofreció, en un Teatro Anayansi casi lleno a su capacidad, todo un maratón de música sinfónica.
El espectáculo comenzó puntualmente a las 8 p.m., cuando la orquesta juvenil (las edades de sus músicos oscilan entre los 12 y 19 años) bajo la dirección del conductor británico Benjamín Zander, arrancó la velada musical con la interpretación de la extensa pieza “Obertura-Fantasía de Romeo y Julieta” de Peter I. Tchaivkosky.
Los aplausos no se hicieron esperar una vez finalizada la obertura. A continuación, el programa musical continúo con el “Concierto número 5 de violín en La mayor” de Wolfgang Amadeus Mozart, haciendo su introducción el violinista Stefan Jackiw, el cual se convertiría en la estrella de la noche.
Durante lo que sería su última presentación con el colectivo sinfónico Jackiw recibiría una efusiva y calurosa ovación de un público cautivado por la impecable interpretación tanto de la pieza de Mozart como de “Rondo alla Clochette ‘La Campanella’” de Niccolo Paganini, que le siguió a continuación.
El músico, que durante 4 años ha recorrido el mundo entero acompañado a la orquesta juvenil, regresará a Korea, su tierra natal.
Después de un breve intermedio, el director Benjamín Zander comenzó a interactuar con el público previamente a la interpretación del “Concierto para Orquesta” de Bela Bartok, al que calificó como una de las piezas musicales más significativas y más complejas jamás escritas. “Si Bartok estuviera vivo y le dijeran que una orquesta de jóvenes estudiantes va a tocar este concierto seguramente diría que se trata de una locura”, señaló un jovial Zander.
A pesar de la dificultades señalas por Zander, los músicos adolescentes pudieron estar a la altura de la complejidad de esta composición de Bartok, que se caracteriza por el juego entre armonías y disonancias.
Una vez finalizado el “Concierto para Orquesta”, que constituyó el plato fuerte de la noche, fue tanto el entusiasmo del público que Zander se atrevió a continuar el espectáculo con cuatro interpretaciones que no estaban dentro del programa.
Es así que el concierto sinfónico continúo con un “danzón”, una composición de evidentes influencias latinas.