"Compro un billete todas las semanas, me cuesta poco dinero y tengo la esperanza de conseguir todo lo que siempre he deseado", señala Manuel, residente en Río Abajo. Alicia, su concubina, comenta: "Mi juego favorito es el bingo, gasto unos 40 dólares a la semana con la idea de ganar".
En cambio, Irma nos relata cómo es seducida por el horóscopo: "Todas las mañanas estoy pendiente de los medios para leer y escuchar lo que el futuro me tiene a través del horóscopo, no puedo vivir sin saber qué hacer, sigo al pie de la letra lo que dice mi signo zodiacal".
"He perdido todo, a mi esposa, mis hijos, amigos y compañeros de trabajo; le debo dinero a mucha gente. Todas las noches voy al casino a echarme la suerte. A veces suelo ganar, pero no compensa lo que gasto. Fácilmente puedo perder en una noche hasta 5 mil dólares", nos dice Francisco.
Estas son algunas de las manifestaciones que se escuchan a diario de personas como usted y yo. Con la única variante que sus vidas están guiadas por prácticas adivinatorias.
Los australianos son los jugadores más ávidos del mundo. Gastan un promedio superior a los 800 dólares al año en juegos de azar, casi el doble que los europeos y americanos. En Japón, la adicción al pachinko (juego en máquinas recreativas) hace que se apuesten miles de millones de dólares al año. Las apuestas a las carreras de caballos representan 125.000 millones de dólares del presupuesto del Estado en los Estados Unidos de América.
Según la Asociación Mundial de Psicología hay una lista de síntomas que puede servir de base para diagnosticar la ludopatía o adicción patológica al juego: la obsesión compulsiva; la necesidad de apostar cantidades de dinero para conseguir el grado de excitación deseado; la inquietud o irritabilidad cuando se intenta jugar menos o abandonar el juego; los intentos de recuperar el dinero perdido y el engaño a los familiares y terapeutas; la pérdida de control y el robo por mantener el vicio.
Una característica de la numerología, el horóscopo, la santería, las cartas y piedras, es el dar información exacta sobre la personalidad, el carácter y los defectos y virtudes de las personas. La fecha de nacimiento, el lugar y la hora, revela la trayectoria de la vida de cualquier persona con sus alegrías y sinsabores con el fin de determinar su destino.
Estas prácticas se basan en factores tan variables como el calendario y el idioma, que llevan a los límites de lo absurdo. Tomemos como ejemplo la existencia de distintos calendarios en diversas culturas. Por ejemplo, ¿qué sucede si una persona vive en una región donde se usa un calendario diferente, como el calendario chino? Otro factor a considerar es el idioma que suele escribir los nombres y números de una manera particular.
En el horóscopo las frases que se usan coinciden con la mayoría de la gente. Por ello, muchos tienden a aceptar las que les parecen exactas y a pasar por alto las que no lo son. Además, hay frases que a lo largo del año suelen repetirse. Igualmente, si se eliminan del horóscopo los signos astrológicos, el lector no es capaz de identificar qué frase corresponde a su propio signo.
Toda práctica adivinatoria lleva a la creencia en lo sobrenatural fundado en la esperanza, sueños y supersticiones personales, cartas astrales, supuestos videntes y santería.
No se deje engañar por estos seudo profetas. Cultive una relación de fuerza y sabiduría para huir de las trampas adivinatorias. Mejore su economía y su salud emocional y espiritual con prácticas que le den sentido a su vida.