Como se esperaba, Chicago arrasó con los Oscar, mientras que la sorpresa de la noche fue el triunfo de Roman Polanski, fugitivo de la justicia estadounidense, quien se llevó el Oscar como Mejor Director por El Pianista.
En la ceremonia en la que predominó la sobriedad en el arreglo de los invitados, la alegría la impuso el conductor Steve Martin.
Chicago, que desde hace meses sonaba como una de la favoritas, se llevó al bolsillo seis estatuillas: Mejor Película, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Edición, Mejor Dirección Artística, Mejor Vestuario y Mejor Sonido. Es el primer musical en ganar el Oscar en 34 años, ya que el último triunfador de este género fue Oliver, en 1969.
La esperada barrida de "Chicago"" no impidió que abundasen las sorpresas en la 75ta entrega de los Oscar el domingo. Adreien Brody se llevó la estatuilla al mejor actor y Roman Polanski la de mejor director, ambos por The Pianist"", en tanto que la cinta japonesa Spirited Away"" fue elegida la mejor película animada por sobre algunas superproducciones de Hollywood y Eminem obtuvo el Oscar a la mejor canción, al que estaban postulados figuras de la talla de Paul Simon y el grupo británico U2.
Sorpresivamente, El Pianista obtuvo tres premios: Mejor Actor, Adrien Brody, el más joven ganador en esta categoría en la historia del Oscar, Mejor Guión Adaptado y Mejor Director, con la increíble designación de Roman Polanski, quien desde 1978 no puede entrar a Estados Unidos, donde fue acusado de abusar de una menor.
Sólo Frida y El Señor de los Anillos: Las Dos Torres lograron acumular dos premios. "Nicole Kidman ha usado una nariz falsa en todas sus películas, excepto en Las Horas", dijo a manera de broma Steve Martin.
Y la misma broma de que la despampanante mujer ganaría por una nariz la estatuilla, lo volvería a usar Denzel Washington al avisar que la australiana era la mejor por su interpretación magistral como Virginia Woolf en Las Horas.
"¿Por qué venir a la ceremonia en semejante torbellino? Porque el arte es importante, porque hay que creer en uno y porque hay muchos problemas en el mundo desde el 11 de septiembre, Dios los bendiga, estoy aquí frente a mi madre a quien toda mi vida quise que se sintiera orgullosa de mi y ahora yo quiero hacer que mi hija sienta lo mismo de mi", dijo Kidman entre lágrimas.
Después de tanta paranoia, la fiesta se llevó en paz. Con dos helicópteros sobrevolando el Teatro Kodak y más de mil policías colocados a 22 cuadras a la redonda, así como cientos de agentes vestidos de civil, la ceremonia que se esperaba luciera desolada, sí tuvo glamour y algunas protestas contra la guerra.
El show continuó, y así una ceremonia que pasará a la historia y que jamás será olvidada por la situación política en la que se desarrolló, exaltó la importancia del séptimo arte, como el lado humano de las personas... Y el humor, como el antídoto para la nostalgia.