¿Y porqué no? Les fascinan los cupcakes. La cinta “Sexo en Nueva York” la han visto siete veces, aman las velas aromáticas. También adoran el hashtag “detox” y saben hacerse un moño con un calcetín. Así es el último y polémico modelo femenino, el cual fácilmente podemos encontrar en las calles de Panamá: basic girl.
“Instagramiza” su brunch (merienda) y cuelga citas inspiracionales, casi siempre en tipografías retro. Su “supuesto instructor de yoga” es su alegría sobre todas las cosas.
Esta chica dice “voy al gimnasio” (según ella, el más fino), pero en realidad hace aeróbicos en su casa porque no tiene cómo pagar el gym.
El Instagram es su vida. Inmortaliza momentos gratos, agridulces y no para de tomarse selfies con su novio, que según ella, es el más hermoso de todo Panamá.
A las basic girls les mata una fragancia Prada, un bolso Gucci o Roberto Cavalli, nadie sabe cómo lo consiguen (son imitación), pero inmediatamente la prueba la suben a las redes sociales.
Es fácil catalogar y distinguir a una. Quizá demasiado. Según la web Know Your Meme (Wikipedia de todo lo viral), el término empezó a circular en 2009, cuando alguien colgó en Urban Dictionary las siguientes definiciones de lo que era una basic girl:
- Una chica sin personalidad, sosa e irrelevante, que copia a los que tienen un estilo propio.
- Que va a la biblioteca a mirar su Twitter.
- Sencilla, aunque a simple vista no parezca ni quiera serlo.
¿De dónde proviene la corriente? De la cultura urbana estadounidense. Posee varias connotaciones, pero es más utilizada para describir a mujeres superficiales o materialistas.
La psicóloga Yara Aguilar asegura que las “mujeres básicas” están vacías emocionalmente y necesitan llenar ese espacio imitando la vida de alguien. “Lo hacen como sustituto a eso que les hace falta. Además, les gusta seguir todo lo que está de moda, ya que no tienen iniciativa propia, por lo que necesitan a personas como ellas para sentirse fuertes”, dijo.
La actriz y presentadora panameña Isabeau Méndez asegura que esta tendencia es más para los llamados haters, a quienes les gusta criticar todo. “No soy superficial, tengo los pies bien puestos sobre la tierra y todos los días le doy gracias a Dios por lo que he conseguido”, detalló Méndez.
Mauricio Herrera Barría, fashion blogger de Panamá, no cree que esta clase de chicas busque seguidores en sus redes sociales, de lo que sí está seguro es que quieren llevar una vida que no tienen realmente, viven en un mundo irreal.
“Creo que necesitan ayuda psicológica, sus mundos no son normales”, explicó.