Al inicio del milenio, internet parecía el enemigo de la industria del entretenimiento por la piratería, hasta que Netflix lo hizo su aliado con un modelo de negocio imitado por casi todos los gigantes tecnológicos, en plena batalla por dominar el tiempo de ocio y los bolsillos. Aunque la idea de pagar una suscripción "para verlo todo" -cómoda y legalmente- parezca reciente, quedó obsoleta hace tiempo. La oferta de las plataformas de "streaming" se ha multiplicado.
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