Claves
- Algunas universidades locales buscan a Miguel Esteban para que dé charlas motivacionales. Siempre les recomienda a los jóvenes que trabajen en lo que les gusta. “No hay mayor satisfacción que hacer lo que te gusta y aún más si te pagan por eso”, destaca con firmeza.
- Considera que su éxito se debe a su profesionalismo y humildad. “Nunca se debe hablar mal de los programas ajenos ni de los compañeros”.
El papá de su actual esposa era su médico de cabecera. Marta es la luz de su vida. “Ella ha estado a mi lado en las buenas y en las malas. Ha sabido sacar lo mejor de mis virtudes. Definitivamente, la vida me preparó para estar con ella”. Así describe el productor, locutor y presentador Miguel Esteban a su amada Martita, como le dice de cariño.
Llevan seis años de matrimonio y juntos han criado a sus cinco hijos. No tienen hijos en común, pues él tiene 3 y ella 2, frutos de relaciones anteriores. Lo maravilloso es que sus hijos se aman como hermanos. Ese ha sido su principal legado.
Desde que conoció a los retoños de Martita (Abdielito y Nicole) quedó enamorado. La decisión no fue fácil, pero la adaptación, muy rápida. Confiesa que la palabra hijastros no existe en su vocabulario. “Es despectiva, porque somos una familia completa. Somos un todo. Hasta en la escuela me conocen como su segundo papá”, aseguró Miguel Esteban González (DJ Q), quien pronto estrenará un megaproyecto familiar en TVN.
Lo más gratificante de ser padre es aplicar el cariño y las enseñanzas que le profesaron sus progenitores. “Tuve una infancia feliz y estoy tratando de criar a mis hijos de la misma manera”.
Nunca ha existido los celos, rivalidad y diferencias entre los chicos. Cuando están distanciados un par de días se extrañan.
El mayor, Miguel Antonio, de 14 años, “siempre juega con los pequeños y los cuida con gran aprecio y entusiasmo”.
Para Miguel Esteban, el cambio de niñez a la pubertad no ha sido enorme. ¿La razón? Su hijo ha tenido que madurar muy rápido, pues tuvo que vivir dos divorcios. “A pesar de que no podía verme todos los días, siempre estuve allí demostrándole mi amor”.
En la residencia del colaborador más antiguo de la emisora Super Q (18 años), viven los dos hijos de Martita, pero los lunes, miércoles y viernes y, algunos fines de semana, se reúnen para compartir.
Reglas y límites
Ir al cine es el pasatiempo que más disfrutan. “Si uno no puede ir, no se sale, porque nos sentimos incómodos”. Una de las reglas en el carro es: el uso del celular para chatear o jugar con aparatos electrónicos está prohibido. En su lugar, se ponen a “contar chistes, conversar, cantar y bailar con la música del radio”.
Miguel Esteban se considera un papá consentidor y regañón a la vez. La única vez que dio una nalgada fue a su hijo mayor, pero fue “cuando estaba muy chico. Creo que ni se acuerda”, destacó entre risas.
Cuando alguno saca una mala calificación, él se molesta pero trata de dejar las cosas en claro. “Me molesto porque saben el sacrificio que hago para pagar su escuela. Me siento burlado cuando no estudian”. Ahora, la vida es más fácil pues tienen todo a la mano. “Solo con un [B]clic [/B]obtienen la información en la internet”. Como padre, siempre trata de dar una moraleja.
Tanto él como su esposa reprenden, pero respetan los límites. “Cuando ella regaña sé que es por algo. Me lo notifica y si yo no estoy puede tomar la decisión y jamás la desautorizaré, porque ahí pueden aparecer las faltas de respeto”.
El feliz matrimonio nunca ha pensado en procrear más hijos. “Con los que tenemos, es más que suficiente. Además, no es tener hijos por tener. Nos manejamos con la frase: los míos, los tuyos, son nuestros”.
Por otro lado, la prueba más triste que ha experimentado el panameño es la muerte de su hermano Miguel Antonio en la década de los 80, a causa de un problema cardíaco. “Fue muy triste.
Todavía existe ese vacío que antes no comprendía. Ahora, al ser padre, puedo percibir el dolor de mis queridos viejos”.
Un día normal
Su rutina comienza a las 4:30 a.m. Debe levantarse temprano porque su residencia se ubica en los suburbios. “Nos mudamos hace dos años porque queríamos una casa con mucho más espacio”.
Su programa radial -el más antiguo de Super Q- empieza de 7:00 a.m. a 11:00 a.m. A su puesto de trabajo llega a las 6:00 a.m. y mientras espera adelanta algunos de sus segmentos y trabajos.
La programación tiene de todo. Uno de los más gustados es el segmento “Qué es eso”, donde se hablan sobre diversas curiosidades que suceden en el mundo.
Al finalizar, se dirige a su negocio donde brinda servicios de discoteca móvil, fotografía, grabaciones de cuñas publicitarias, entre otros. Además, los sábados también tiene otro programa. Complace a sus miles de radioescuchas con canciones latinas de hace años: “La Tanda del caliche”, es su creativo nombre.