Hasta mis 19 años de edad, solo hacía las cosas con las que ya estaba cómodo.
Era roquero, rebelde y dizque ateo. Y a esa edad decidí que iba a hacer lo que, en teoría, no me gustaba. Todo pa' ve' si realmente era así o si yo solito me 'taba metiendo mi zancadilla.
Aquí fue cuando entré al Cosita Buena por primera vez gracias a mi fren Lucho. Yo quería escuchar pindín en su medioambiente natural, quería comprender para qué ellos saloman y para qué ellos bailan y bailan hasta El Mogollón. Luego entré a una iglesia a comprender para qué ellos rezan. Y fui al Carnaval en Chitré en busca de para qué ellos se mojan. Y pa' qué saltan. "¿Y gritan 'y woi'?", me pregunté cuando los vi brincando. Entré a la Bocatoreña a entender cómo ellas se sienten. Y acompañé a Kafú a Colón a ver por qué ellos hablan “spanglish rapeao”.
El resultado es que ese "ellos" que tanto yo pensaba en ese tiempo... ahora se convirtió en "yo".
Ahora es mi saloma, mi Mogollón, mis rezos, mi mojadera, mi saltadera, mi woi, mis amigas, mi “spanglish”.
Con cada maraca que escucho, aprendo algo nuevo.
En nuestras charlas actuales uso una dinámica de ponernos a aplaudir: "Pla, pla, pla, pla". De la na'a paso una maraca a alguien y digo "Suénala como tú quieras". Y empieza esa vaina dizque "Shuki, shuki, shuki, shuki". Y aventamos una pandereta a otro y digo "Métele métele, como tú quieras". Suena "Tiiihhhh, tiiihhhh, tiiihhhh, tiiihhhh". Aparece un huevito percusivo y sale la misma frase: "Tú dale... como tú quieras". Y encima de este ritmo sabroso te pongo a cantar lo que desees.
La maraca representa tu voz, tu energía, tu forma de hacer las cosas. Representa ese sentimiento de vida que a ti te apasiona.
Lo que más ha captado mi atención en estas charlas es que, sin pedirlo, todos llevamos el mismo tiempo. Todos hacemos un ritmo que complementa al otro. "¡Debe significar algo!", pensé. Y mi mente me dice que "Esto demuestra que cada uno de nosotros sí quiere caminar junto a los demás".
El canta'o mío viene de las maracas que yo he trona'o en mi vida. Tu tono ‘pritty’ viene de las panderetas que has sona'o en la tuya. Son sonidos y ritmos distintos que, cuando suenan juntos, forman el sonido perfecto... la sociedad perfecta... la sociedad que se escucha, la sociedad que se comprende, la sociedad que ayuda al otro a sonar bien.
La unificación de nuestras maracas es lo que es nuestra sociedad.
Yo la gozo... Tú suena tu maraca, que yo aprendo algo nuevo.
Y aquí regresamos a la primera columna que escribimos hace uno 10 escritos: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". ¡Wopa!