La Universidad Carlow en Pittsburgh, realizó un estudio en 146 hombres y mujeres con piercings en pezones y en el área genital.
Los investigadores encontraron que la mayoría de las personas desarrollaron problemas tales como infecciones y cambios en el flujo de la orina, pero sólo 3% de ellos le consultó al médico sobre su condición.
El estudio fue publicado por la revista Journal of Advanced Nursing.
De las personas que tomaron parte en el estudio, 43% tenían piercings en los pezones, 25% los tenían en áreas genitales y 32% en ambas partes del cuerpo.
El equipo de investigadores encontró que el 66% de las personas con piercings en los pezones y el 52% de aquellos con las perforaciones en las áreas genitales, desarrollaron problemas de salud.
Los problemas más comunes asociados con el piercing en los pezones fueron: sensibilidad (37 por ciento), irritación de la piel (21 por ciento), e infecciones (21 por ciento).
Entretanto, los principales problemas que encontraron los hombres con piercings genitales fueron: cambios en el flujo de la orina (39 por ciento) y sensibilidad (31 por ciento).
Mientras más de la mitad de las personas (54 por ciento), discutió sus problemas con quien le hizo la perforación, sólo una pequeña fracción buscó ayuda médica.
A pesar de los problemas encontrados, la mayoría de las personas les gustaban sus piercings -un porcentaje variable entre el 73 y el 90% dependiendo del tipo de perforación. Entretanto, el 87% de las personas que participaron en el estudio, reportaron que sus parejas tenían una actitud positiva sobre las perforaciones.
Kathy French, una orientadora en salud sexual del Royal College of Nursing, indicó que la gente debe recurrir sólo a una persona acreditada para que le haga un piercing.
El 87% de las personas que participaron en el estudio, reportaron que sus parejas tenían una actitud positiva sobre las perforaciones.