No se angustie por la forma como habla su hijo. Los niños captan rápidamente sus estados de ánimo.
Escuche pacientemente lo que su hijo le diga, y no cómo lo dice.
Deje a su hijo completar la idea, no lo interrumpa ni le complete la frase.
Mantenga el contacto visual, de manera natural, mientras su hijo habla.
Evite completar o expresar las ideas que su hijo quiere transmitirle. Deje que él lo haga, utilizando sus propias palabras.
Disponga de, por lo menos, cinco minutos diarios para hablar con su hijo de manera fácil, relajada y sin prisas ni tensiones.
Busque formas de expresarle a su hijo que lo ama, lo valora y disfruta el tiempo que está con él.
Completarle las oraciones y/o "adivinar" lo que el niño quiere decir.
Apresurarlo para que termine de expresar sus ideas.
Interrumpirlo mientras habla.
Fomentar o pedirle que hable con rapidez y precisión todo el tiempo.
Corregirlo con frecuencia, criticar o tratar de cambiar la forma en que habla o pronuncia sonidos y/o palabras.
Hacer que el niño lea en voz alta, recite o dé pequeños discursos frente a amigos, parientes o vecinos.
El problema del ritmo del lenguaje se observa comúnmente en los niños que desean decir muchas cosas a la vez y aún no han logrado las destrezas necesarias para expresarse en forma fluida. Hay ocasiones en que las alteraciones del ritmo se dan por patrones familiares, en aquellos hogares donde uno de los padres brinda un modelo de habla rápida, y el niño como es natural, tienden a imitarlo.
Hay niños quienes no pueden recordar la palabra que necesitan incluir en su discurso y presentan titubeos, tratando de encontrarla. Lo más recomendable es no interferir ante la iniciativa del niño. Debemos darle tiempo para terminar la expresión verbal. Se deberá prestarle atención cuando está diciendo algo y nunca se le debe corregir, interrumpir o completar la oración que intenta decir. Es importante darle patrones de habla lenta en el hogar, sonde todos contribuyen a marcar un ritmo de habla armónico y adecuado a las necesidades del niño.
Estos problemas del ritmo del habla pueden ir desapareciendo paulatinamente en un período de tres o cuatro meses, si se siguen las recomendaciones pertinentes. Sabemos que hay una predisposición hereditaria al tartamudeo y está comprobado que se presenta con mayor incidencia en los hijos varones. En algunos casos, ninguno de los padres ha presentado el problema y es necesario buscar estos antecedentes en familiares cómo tíos, primos o abuelos, para verificar si se trata de un problema de índole hereditario.