Lucerna, el Pilato, Gersau, Vitznau, Weggis, Rigi, Bürgenstock, Engleberg y Titlis, he aquí unos cuantos puntos turísticos culminantes de la Suiza central. A ellos pertenece también Einsieden con su milenaria abadía de benedictionos; el monumental convento fue construido en el siglo XVIII. La iglesia del convento es la construcción barroca más importante de Suiza. Lucerna se encuentra en el ugar donde el Reuss sale del lago de los Cuatro Cantones, siendo ella la capital del cantón del mismo nombre. Su monumento característico es el Kappellbrücke, que fue construido en el año 1333, un puente de mandera que cruza el Reuss según una línea que cambia varias veces de dirección , con su torre de agua octogonal. En Lucerna, tan visitada por su interesante situación junto al lago y por su hospitalidad, se celebran todos los años las semanas musicales internacionales. Una atracción de un tipo especial es la casa del tráfico, donde se puede ver toda clase de medios de transporte y de comunicaciones, desde el principio hasta la actualidad. Con respecto al paisaje, Lucerna y la región inferior del lago de los Cuatro Cantones se encuentran dominadas por el Pilato. La vista desde la salvaje cúspide a los picos de los Alpes, y más allá de la frontera suiza hasta los vogesen y la Selva Negra, es fascinante.
Las regiones montañosas tienen su propia vida, bien sea durante la vida diaria, en la creación de sus casas, en las costumbres.
Con un trabajo duro arranca el habitante de las montañas, del pobre suelo de su región, lo suficiente para vivir, siendo esta lucha la que marca su idiosincrasia. Característica para muchas regiones montañosas es la casa de la madera. Desde los tiempos primitivos la madera ha sido un material de construcción ideal.
Ella tiene la particularidad de que deja también libertad de movimiento al genio creador del artesano profano. Esto se manifiesta en los artísticos ornamentos de todas las casas de campesinos que conservan en cada región sus peculiaridades.
El chalet bernés es totalmente distintos de una casa de madera del Toggenburg, el sencillo "Spycher" del Valais de la cómoda casa de campesinos de Emmental. El follaje y las ventanas adornadas en muchos lugares con profusión de flores, conceden a estas casas de campesinos un aspecto de limpieza, de dominguero.
Al mundo de la montaña pertenece también el que toca el cuerno de los Alpes, el "Jodel", el tremolado de la bandera, la orquesta que toca los "Ländler", la fiesta del gancho largo y el "Älplerchilbi". La subida del ganado a los alpes cuenta entre las tradiciones más bellas: Adornado con flores y con grandes cencerros en el cuello, al hato de vacas a los pastos de los Alpes cuando se inicia el verano.
Montes, glaciares, ríos y lagos, todos ellos se unen de manera armónica en el Oberland Bernés para dar al paisaje un encanto especial. Fueron hombres como J. J. Rousseau y Albrencht von Haller los que, sin ninguna intención colocaron la primera piedra para el descubrimiento del oberland Bernés, cuando en el siglo XVIIO descubrieron la naturaleza y con ella las altas cumbres.
Desde tiempos inmemorales es Interlaken la que ocupa una posición notable; fue aquí donde se reunieron los ingleses que conquistaron a pie, los primeros, la región del Jungfrau. Hoy día existen trenes que llegan a Grindelwald y a Wengen, y desde estos lugares hasta el Jungfraujoch, pasando por el Kleine Scheidegg. Con el tren se puede llegar a Mürren, y unos teleféricos permiten el acceso cómodo al Piz Gloria, la estación del Schilthornbahn, famosa en todo el mundo.
También la Schynige Platte con sus notables jardines alpinos, el Harder Kulm y el Rothorn, al que se llega a partir de Brienz en un romántico tren de cremallera accionado por vapor, son unos lugares de excursión muy frecuentados, con espléndidas vistas hacia las majestuosas cumbres.
Otras perlas del Oberland Bernés son el Haslital, el Semmental, el Kandertal con Adelboden y el Saanenland con Gstaad, lugar elegante donde se reúnen los personajes de postín.
Desde Berna se llega a Valais atravesando el Lötschberg o por el Grimsel, desde Umen por el puerto de Furka, desde el Tesirio por el puerto de Nufenen. El Simplón y el Gran San Bernardo conectan el Valais con Italia.
El sistema más grandioso de valles de los alpes se extiende desde el glaciar del Ródano, pasando por el Auto Valais de la Suiza alemana con Brig y el Bajo Valais, de la Suiza francesa con Siders, Sion y Martigny, hasta el lago de Ginebra. Unos valles situados a gran altura conectan el valle del Ródano con los centros turísticos Saas Fee, Grachen y Zermatt. El amante de las excursiones a pie visita el Lötschenal y el que busca el reposo Laukerbad. En Val d´Herens y en Vai d"Anniviers se encuentran unos pueblos con el carácter del Valais muy poco falsificado, siendo especialmente Grimentz el que mejor ha podido conservar su carácter original.
Los Valaisanos, una casta que soporta toda clase de inclemencias, han mantenido lo viejo pero también han creado algo nuevo. Ellos han plantado árboles frutales y cepas, han creado un turismo ejemplar. También aquí se concede una gran importancia a la hospitalidad. La fama turística del Valais procede en partes iguales de los hombres y del paisaje, del cual, junto al Cervino, descolla el Monte rosa con la cumbre más alta de Suiza, la Defourspitze, que llega hasta 4634 metros.