Para encontrar al amor de tu vida, utiliza ropa interior roja durante la víspera de Año Nuevo.
Si deseas contraer matrimonio, debes sentarte y volver a ponerte de pie con cada una de las doce campanadas.
Si buscas felicidad, utiliza ropa interior amarilla durante la celebración de Año Nuevo.
Si quieres realizar muchos viajes, coloca las maletas a la puerta de tu casa para recibir el Año Nuevo.
Si deseas obtener prosperidad económica, coloca dinero en tus zapatos para recibir el Año Nuevo.
Para la buena suerte, ingiere una cucharadita de lentejas al recibir el Año Nuevo.
Debes limpiar toda la casa antes del Día de Año Nuevo. Barrer o desempolvar durante el primer día del año podría llevarse la buena suerte.
Al llegar la medianoche, durante al despedida de año, abre todas las puertas y ventanas para permitir que el Año Viejo se marche.
Las actividades que se realicen el Día de Año Nuevo se repetirán durante el resto del año. Por lo tanto, no debes prestar nada ese día, o estarás otorgando préstamos durante todo el año. De igual forma, debes tener todas tus deudas pagas, o estarás debiendo el resto del año. Si lloras el Día de Año Nuevo, llorarás durante todo el año.
El Día de Año Nuevo, abstente de utilizar lenguaje obsceno, o hablar de la mala suerte. Tampoco puedes mencionar la muerte ni las historias de fantasmas.
No debes hacer referencia al pasado año; por el contrario, todo debe ir dirigido hacia un nuevo comienzo.
Si quiere estrenar mucha ropa, use las prendas interiores al revés la noche del 31. Un ramito de Santa Lucías, para ser guardado todo el año, nos dará suerte y alejará todos los sentimientos negativos. Lo mejor de todo es organizar un paseo familiar para cortarlas.
Los consejos más populares con respecto al 31 de diciembre:
Si se quiere que abunde el dinero, dese un baño (o, al menos, una rociadita) de champaña a la medianoche. · No deje de comerse las doce uvas, conforme van dando las doce campanadas, y con cada una de ellas, pida un deseo. Mejor todavía si seis de esas uvas son rojas y las otras seis verdes. Dé gracias por todas las cosas buenas que le ha deparado el año, especialmente por el don de la vida. Se cree que el gesto de dar gracias es como un talismán que atrae buenas vibraciones.
Llene una bolsita con maíz, chocolate, lentejas, sal y azúcar y guárdela durante todo el año. No le faltará la comida. Para encontrar al amor de la vida en el año siguiente, hay que sumergirse en un río. Llénese de energía ese día, y trate de trae a su mente solo pensamientos positivos. Para la protección del hogar, haga un sahumerio en su casa, como las abuelas, mientras sostiene una vela blanca encendida. Para la cena del 31, decore la mesa con uvas verdes, espigas, pan y naranjas, y cómalas en el desayuno del día siguiente.
La fiesta del año nuevo es organizada con lujo de detalles por todas las familias colombiana de acuerdo con sus posibilidades económicas y eso sí incluyendo por lo menos una de las supersticiones tradicionales. Algunas de ellas:
El beso: Asegúrese de besar primero a una persona del sexo opuesto cuando llegue el momento de desear el nuevo año. También colóquese en la mitad de dos personas del sexo opuesto.
Cambio de ropa: Hay quienes sugieren cambiarse justo a la medianoche y vestirse todo de blanco, para alejar las enfermedades y los maleficios.
Los interiores amarillos: Este agüero, es más para las mujeres, que para los hombres. Ese día debe colocarse interiores amarillos al revés, pues según la tradición, con ellos logrará atraer suerte y uno que otro pretendiente.
Báñese: Cuando llegue la medianoche, dése un baño especial preparado con siete hierbas aromáticas, la ruda, altamiza, mirto, manzanilla, nogal, laurel, cicuta y tres enjabonadas con jabón Rey. Báñese con mucha alegría, optimismo y pronunciando oraciones. Al día siguiente, desayúnese con café cargado y aromatizado con la flor de ruda o una bebida preparada con la mezcla de aguardiente, ron, chicha y clavo de olor. Quien realice ese baño tendrá buenas energías y ahuyentará las malas. Claro está que este baño se debe realizar con el permiso de Dios y de la madre naturaleza para obtener una efectividad mucho mayor.