U n 15 de abril de 1987 llegaron al mundo unos mellizos que aparentemente, en vez de llorar, soltaron la carcajada, lo que no han dejado de hacer por el resto de su vida. Quien ha conversado con ellos saben de qué le hablamos, y es que gran parte del tiempo sueltan aquella risita particular; aún cuando están serios sus rostros se ven sonrientes.
Abel y Francisco Wilfredo Castrellón, de 20 años, son la nueva promesa del reggaetón. Tan sólo con un año en la industria musical han cautivado a todas la chicas, especialmente a las menores de edad.
Según estos chicos de 20 años, quienes aseguran tener los mismos gustos en todo, especialmente en mujeres, se vincularon con la música por un despecho amoroso que sufrió uno de ellos.
Cualquiera esperaría una voz melancólica, para contar una historia de dolor, pero en ellos fue todo lo contrario, se tapaban la boca, para no reír a carcajadas, ya que aquel incidente le cambió su vida para bien.
Aseguran que esa noche luego de la decepción amorosa se fueron a un bar karaoke, y allí decidieron cantar un reggae, sin imaginar que el público reaccionaría de una manera muy especial.
Después de ese día los karaokes se convirtieron en su pasatiempo favorito.
Entre concursos: Participaron en la primera versión de Vive la Música, mas no quedaron en nada. Pero esta no fue razón para rendirse, pues también participaron en la segunda versión del Star 23, en la que quedaron de finalistas. Esto les permitió tener contacto con reconocidos productores, entre ellos Irving DiBlassio, quien decidió ayudarlos a grabar un tema.
Allí nace “La Llamada”, el tema que los hizo subir como espuma en las radios y televisoras panameñas.
Ahora el programa musical Ritmo Son Latino de México, le está pidiendo sus vídeos para promocionarlos en ese país.
Estos mellos son difíciles de distiguir. Aseguran que hay escasas diferencias, como los lunares y el corte de cabello; uno está más despeinado que el otro.
Aseguran que nunca han compartido novias, a pesar de tener el mismo gusto. Han salido con la misma chica, pero sin vincularse sentimentalmente. Ambos estudian en la universidad y están solteritos, en busca de un amor.