El carnaval de Notting Hill, el mayor festival al aire libre en Europa que comienza el próximo domingo en Londres, estará vigilado por más de 10.000 policías que velarán por la seguridad de sus asistentes.
La persistente amenaza terrorista que planea en el Reino Unido tras los atentados del 7 y el 21 de julio en la capital británica, han llevado a la Policía a reforzar las medidas de seguridad.
Las estaciones de metro cercanas al popular barrio de Notting Hill, al oeste de la capital británica, estarán vigiladas por unos 500 agentes.
Durante los dos días que se alargará el Carnaval, al que asistirán más de un millón de personas, el "objetivo" será que "la fiesta de Londres" salga adelante sin problemas.
"Aunque los atentados siguen en la cabeza de todos", los servicios secretos no han detectado amenaza específica contra el festival, según el responsable policial Chris Allison.
Muchos de los miembros de esta comunidad han vivido en esa área desde las primeras décadas después de la Segunda Guerra Mundial.
Uno de los anuncios muestra sólo las nalgas muy curvadas de una modelo junto al texto: "Mi trasero es grande y redondo como una letra C. Mi trasero es un calefactor para mi lado de la cama".
La idea no es novedosa: en 1997, la cadena de tiendas Body Shop -que vende también productos de higiene y belleza personal, aunque con el "gancho" de que son naturales- desarrolló durante varios meses una campaña bajo el título "Ama a tu cuerpo", que mostraba una muñeca plástica llamada "Ruby", de abundancia "rubensiana".
En los carteles y anuncios impresos en revistas de Body Shop, "Ruby" decía a las lectoras: "Hay 3.000 millones de mujeres que no lucen como supermodelos, y sólo ocho que lo son".
La publicidad a veces marca rumbos en las preferencias de los consumidores, y otras veces acierta en seguir el rumbo.
En los años 60, la entonces famosa modelo Twiggy -nombre que viene de la palabra inglesa "twig", "ramita"- impuso su imagen huesuda a la generación de las minifaldas.
Pero han pasado más de cuatro décadas, y ya han madurado y envejecido los 76 millones de personas nacidas en Estados Unidos entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y 1964, la llamada generación del "baby boom", que por su número y su poder adquisitivo domina los mercados del país.
Los primeros miembros de esa generación ya han cumplido 60 años y los más jóvenes pasan de los 40, de modo que los anuncios parecen mostrar que tienen menos interés -y han abandonado las ilusiones- en exhibir unos cuerpos entre esbeltos y francamente malnutridos.