Tal como mencionamos en estas mismas páginas hace pocas semanas cuando se estrenó “Infierno al Volante”, Nicolas Cage está cada día más perdido como actor. Sus proyectos y elecciones son extraños, no resisten la lógica de una persona que supo ganar un Oscar con su papel en “Adiós a las Vegas”.
Con “Temporada de brujas” pierde –una vez más y ya suman demasiadas– las oportunidades de acercarse a alguna caracterización interesante, como la que hace dos años realizó para el monumental director alemán Werner Herzog en “Un Maldito Policía en Nueva Orleans” (que fue para Cage la única película buena en más de un década.
Como una sombra de lo que supo ser, ahora Cage encarna a un caballero llamado Lavey en la Europa del siglo XIV; debe trasladar a un monasterio a una joven mujer acusada de brujería. Una vez allí y no teniendo seguridad de las acusaciones sobre la “bruja” y su transmisión de la peste, decide emprender, junto a sus compañeros guerreros de las Cruzadas, otro viaje para demostrar la inocencia de la mujer. Este los llevará a un mundo extraño, casi místico, donde unas fuerzas oscuras los estarán esperando.
El filme pasa por algunos momentos de buen clima de suspenso acordes a su historia oscura con una estética del llamado “Cine de Clase B”.
Sin embargo, solo se puede resaltar la corta duración de la cinta y una breve aparición de Christopher Lee –aquel maestro del terror– como un cardenal de malas intenciones. Solo resta esperar los nuevos pasos erráticos de Nicolas Cage, uno de los casos más extraños del Hollywood vernáculo.