Estos dos meses, noviembre y diciembre, son definitivos para organizar la compra de los mismos. Pero, qué debemos hacer y qué patrones seguir al momento de elegir el juguete adecuado?
He aquí los consejos del psiquiatra Eduardo Espino. Debemos tener presente la edad de los niños o adolescentes, sus intereses y sus habilidades. Habitualmente se recomienda la edad mínima del usuario en cada juguete, pero de manera orientativa, más no es reglamentaria y depende del comprador y sus necesidades.
En algunos casos y para determinados juguetes es obligatorio indicarlo, como sucede en aquellos que no son convenientes para menores de 36 meses o únicamente para niños mayores de una determinada edad, ésta ha de ser fijada por el fabricante.
Normalmente se indica la edad a partir de la cual se recomienda el juego, pero no se especifica hasta qué edad es apropiado.
Esta información sería conveniente facilitarla en algunos juguetes por cuanto constituye un elemento fundamental de elección y compra de un juguete. Ante esta advertencia hay que tener certeza de la edad del niño.
Seamos especialmente prudentes con la compra de juguetes para niños y niñas menores de tres años: piezas grandes y que no pesen, acabados no puntiagudos ni cortantes, material que se pueda lavar fácilmente.
También tendremos en cuenta el ambiente familiar donde juega el niño: un juguete destinado a hermanos más mayores puede ser seguro, pero puede ser peligroso en manos de su hermano más pequeño.
Los juguetes comercializados en los países de la Comunidad Europea deben llevar el símbolo externo CE, con el cual el fabricante acredita que estos cumplen todos los requisitos reglamentados en la directiva europea sobre seguridad del juguete y del uso previsible de estos respecto al comportamiento habitual de los niños y las niñas.
Aseguran al consumidor que los juguetes han pasado las pruebas técnicas o de laboratorio y por lo tanto cumplen las características de seguridad determinadas por sus propiedades: físicas, mecánicas, de inflamabilidad, de productos químicos…
Garantizan que se dan las instrucciones de uso del juego o del juguete. Para su buen uso y funcionamiento hay que leerlas detenidamente; son una herramienta necesaria para saber utilizar el juguete. Las instrucciones de uso tienen que estar, como mínimo, en la lengua del país donde se comercializa.
También existen otro tipo de etiquetas no obligatorias que nos informan de otros aspectos: indicadores de protección medioambiental, calidad, comercio justo, entre otras. Veamos algunas:
Cuando el juguete NO presenta motivo para advertir un riesgo, no se pone ningún indicador. Por ejemplo: si la pintura no es tóxica, el juguete no dice: "pintura no tóxica". Este hecho puede desorientarnos en vez de ayudarnos, pero ciertamente si lleva la marca CE puede decirse que la pintura usada en este juguete está garantizada por el fabricante y no hay ningún riesgo de intoxicación por parte del usuario.
En cambio sí que advierten de determinadas situaciones de peligro y riesgo atendiendo específicamente a algunas categorías de juguetes donde la normativa obliga a incluir indicadores de seguridad.
No es conveniente para los niños y niñas menores de 3 años (o 36 meses)
¡Atención! Únicamente para niños mayores de 10 años
¡Atención! Utilizar bajo la vigilancia y supervisión de un adulto
¡Atención! Utilizar con equipo de protección adecuado.
Contrastemos la información que presenta el embalaje de un juguete y asegurémonos de que coincida con el contenido. A veces los consumidores tenemos tendencia a dejarnos deslumbrar por el tamaño de las cajas. Podemos encontrarnos con las siguientes situaciones:
Algunos fabricantes describen, con todo detalle, el contenido y el número de piezas que contiene el juguete. La presentación y el tamaño de la caja es adecuado a su contenido.
Otros ilustran la caja con fotos o imágenes muy impactantes, pero la hacen poco visible. En el interior de la caja no hay exactamente lo que parece desde fuera. bbbEjemplos:
Se compra la casita y faltan los personajes para poder jugar.
No indica que el juguete se compra desmontado y que se necesitará la ayuda del padre, la madre u otras personas adultas para armarlo.
No indica que el juguete funciona con pilas y que no las lleva incorporadas o incluidas.
Los embalajes de gran volumen pueden engañarnos sobre la medida real de los juguetes. Algunos fabricantes no indican nada o indican de forma insuficiente lo que encontraremos en el interior y presentan mucha caja y muy poco contenido. Dentro del sector de juguetes se le llama "vender aire".
¡No nos dejemos engañar ni por la presentación ni por el tamaño de las cajas!
Como en cualquier producto de consumo, en la compra de juguetes se tiene que buscar una buena relación calidad-precio. Los juguetes deben ser sólidos, resistentes y bonitos y estar bien hechos.
El grado de fiabilidad de un juguetes ha de responder a las siguientes pautas: Materiales de fabricación, criterios pedagógicos y lúdicos y, finalmente, tener opción para la trasmisión de valores éticos.
En el presupuesto de una familia con hijos entre 0-14 años tiene sentido planificar cuánto se quiere gastar en juguetes.