La Semana de la Moda de París dio el pistoletazo de salida el pasado día 24 de febrero, prometiendo mostrar unas propuestas inolvidables. La capital francesa es una ciudad especial, y muchos afirman que esta semana no tiene comparación. Y es que aquí desfilan todos los grandes, no falta ni uno: Balenciaga, Gaultier, Givenchy, Valentino, YSL, Chanel, Galliano, Vuitton… el espectáculo está asegurado.
El desfile más destacado el 4 de febrero, no fue otro que el de Louis Vuitton. En una jornada que abrió Nina Ricci con una colección plagada de colores otoñales, se esperaba con mucha expectación el desfile de la casa francesa abanderada por Marc Jacobs. La colección presentada tuvo ciertas semejanzas con la que meses atrás mostró el diseñador norteamericano bajo su propia firma en Nueva York. Decidió experimentar con formas de inspiración oriental, en París quiso ser más atrevido y ha revolucionado el mundo de los patrones.
Como ha declarado recientemente el creador a Style.com "simplemente hemos trabajado a conciencia en las formas, pliegues, hechuras y costuras", y es que los colores, que era lo más importante la temporada anterior, han pasado a segundo plano.