Hay varias razones para que su corazón lata de pronto como si fuera a salírsele del pecho: está enamorado/a y acaba de ver a la persona a quien ama, está haciendo ejercicio o alguna actividad que aumenta su presión, enfrenta un gran peligro o tiene hipertensión.
La presión sistólica (llamada máxima) normal oscila entre 140/160, mientras que la presión diastólica (llamada mínima) normal debe ser menor de 90. Y el mundo está lleno de personas hipertensas, que además son obesas, y, por si fuera poco, tienen problemas de colesterol. Y esto es motivo para preocuparse, porque, según los especialistas, una persona hipertensa tiene tres veces más riesgos de morirse, mientras que una persona hipertensa y con problemas de colesterol tiene nueve veces más riesgo de morirse y una con hipertensión, problemas de colesterol y diabetes, 16 veces más riesgo de morirse. Y estas tres irregularidades en la salud pueden derivarse de otra enfermedad de este siglo: la obesidad.
Alteraciones hormonales, enfermedades cardiacas y respiratorias, osteoartritis, algunos tipos de cáncer, derrames cerebrales también tienen su raíz en la obesidad, según demuestran los estudios científicos. Por otra parte, se le considera factor de riesgo coronario.
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Educarse en salud y cambiar los estilos de vida son importantes decisiones que la gente tiene que adoptar, según puso de manifiesto el Dr. Ricardo Montenegro, médico hematólogo, Presidente de la Asociación Costarricense de Hematología, quien disertó el viernes en la mañana representantes de los medios de comunicación panameños en el "Taller de Terminología sobre Obesidad y Enfermedades Asociadas", organizado por la Casa Farmacéutica Roche.
Analizó la relación entre la circunferencia de la cintura y la obesidad, ya que esa cifra indica el nivel de riesgo que tiene la persona de padecer enfermedades asociadas a la obesidad porque en esa sección del cuerpo tiene grasa acumulada que bloquea y ejerce presión sobre órganos vitales.
También resaltó la importancia de conocer el Indice de Masa Corporal (IMC), para saber si el peso que se tiene es adecuado a la talla y si hay propensión al sobrepeso y obesidad. Porque, no sólo es saber cuánta grasa se tiene, sino también dónde está ésta.
El conferencista informó que en 1996 en los Estados Unidos se gastaron 6 mil millones de dólares en la atención a enfermedades asociadas a la obesidad, cifra que representó el 8% de todos los servicios de salud desde partos hasta tratamiento de cáncer y SIDA.