Es la enésima revisión del subgénero de paranoias sobre las invasiones de seres de voracidad descontrolada y carreras en pos del escaso alimento para cuando dan inicio todas estas aventuras. En estos tiempos de reciclaje se ha hecho costumbre ver el regreso de estas hordas alienadas con bastante más frecuencia que cuando el veterano George A. Romero aparecía como figura casi solitaria, tratando de explotar al máximo el tipo de historias que lo llevaron a la fama. Pero aquella obra, de la que se extraían metáforas sociopolíticas, poco tiene que ver con la revisión que practican sus innumerables admiradores y en este grupo se incluye esta cinta debut del director Ruben Fleischer, a pesar de que quiere ser una mirada autoconsciente a la especialidad, como antes lo fue “Scream” para el cine de terror y suspenso en general.
De hecho, este último aspecto no deja de ser bastante divertido, al menos en la primera parte, cuando el ignoto Columbus (Jesse Eisenberg) nos da a conocer su manual de instrucciones para sobrellevar la guerra con los muertos en vida, que lo han convertido en protagonista de un juego de video y en un émulo nerd de Parker Lewis, todo al mismo tiempo.