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Tin marín de dos pingüé...

En octubre se conocerá el nuevo premio Nobel de Literatura. En diciembre se entrega el galardón.


Desde 1990 el Premio Nobel de Literatura no hablaba español. Ese año el escritor favorecido fue Octavio Paz (fallecido), y el año anterior, 1989, fue España con Camilo José Cela (fallecido también). Desde entonces, el premio anda errante y no tiene punto fijo.

Mientras que el Nobel colombiano, Gabriel García Márquez entra en la década de los ochenta, los miembros de la Academia Sueca, responsables de revisar las candidaturas propuestas por los Pens Clubs, no miran las posibles figuras que los críticos proponen. Hay versiones que señalan que nunca se otorga dos premios en una misma zona geográfica. De resultar cierta esta afirmación, el camino a Estocolmo de la máxima figura de las letras hispanoamericanas, afincado en Europa, Mario Vargas Llosa tendrá que esperar.

El peruano, al igual que el argentino Jorge Luis Borges figuran dentro de la lista desde hace mucho tiempo. Pero, al parecer, el asunto de los años no es algo importante para los suecos, ya que la ganadora del 2007, Doris Lessing estaba en dichas listas hacía 30 años.

 

Si es por años, el peruano es aún joven, acaba de cumplir 72. Si es por los premios, los tiene todos, por lo menos los que son referentes para el máximo galardón de las letras, aunque Gabriel García Márquez no tenía antes del 1982 ningún premio de peso, ni en Colombia ni en el extranjero. Cuando le llegó el Nobel, su vida cambió del todo, y también sus finanzas, más no su obra.

Pero Vargas Llosa no es tan paciente como Borges para sentarse a esperar o ponerse nervioso cuando se aproxima el mes de octubre. Por el contrario, el ex candidato presidencial peruano, hace noticia casi a diario, es decir, no se queda tranquilo, él sabe que su carrera no está completa hasta lograr lo que obtuvo desde hace muchos años su enemigo público, García Márquez.

Izquierda y derecha.
Mientras el ex esposo de la Tía Julia espera, sentado en las bibliotecas de Londres, hay versiones que dicen que a los académicos suecos les suena mejor si son de izquierda. Aunque con Lessing y José Saramago se cumple, no así con Orhan Pamuk ni con Harold Pinter.

 

De ser cierto lo anterior, Mario Vargas Llosa, debe estar arrepentido de haberse pasado de la izquierda a la derecha, aunque haya muy pocos países que continúen con este sistema de gobierno. Con la derecha o con la izquierda el "Varguitas" golpea a todo el mundo, y sus puños toman más fuerza si van dirigidos hacia el populismo sindical, como el de Hugo Chávez, Evo Morales, entre otros.

Más competencia.
Solo la pregunta aterra. ¿Qué pasaría si el Nobel lo merece el mexicano nacido en Panamá, Carlos Fuentes o el argentino Juan Gelman, dos octogenarios que pueden dar con el elemento sorpresa. Sería una sorpresa que no solamente abriría nuevos caminos a los dos narradores, el primero novelista y el segundo, porta a secas, sino que podría manar al peruano a la clínica nuevamente por problemas cardíacos.

Por suerte, el premio ya no se entrega cuando los escritores están tan viejos y enfermos que ya no pueden ni siquiera ir a buscarlo el 10 de diciembre en Estocolmo, caso Harold Pinter, quien no pudo viajar a retirar su premiación por su estado de salud.


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397951
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América