Hoy quiero compartir contigo algunos tips que te pueden ser útiles.
Es bueno tener una lista de lo que deseas comprar (con la mayor cantidad de especificaciones posibles) y cuánto es lo más que invertirías en cada cosa.
Si ves alguna prenda que te gusta, la necesitas y te queda bien, entonces, no lo pienses dos veces y adquiere varias en distintos colores.
No creas al pie de la letra todos los anuncios que pregonen ¡baratillo por inventario! ¡Remate total! ¡Todo regalado!.
Si compras electrodomésticos o aparatos electrónicos, asegúrate de que tengan garantía.
Revisa las prendas de vestir que adquieres: zípperes, botones, costuras y que no estén sucias, manchadas ni rasgadas. En caso de que de todas formas desees comprarla, pide rebaja.
Eduardo, Mariluz y Stacy, arden en deseos de saber qué fue de la vida de la ricachona cuyo marido todos y todas envidiaban porque vivía como rey, hacía lo que le venía en gana y no le importaba el qué dirán, casi en coro preguntan: "¿Y cómo está tu mamá?"
Mientras se pone al tanto de lo que realmente les interesa, que es saber si la mujer madura y el jovencito que tenía como pareja siguen juntos, llega la comida. Y Lizy, la hija de Zoraya se despide.
El tema de sobremesa sigue siendo Zoraya y su vida sentimental con el mozuelo de ojos ardientes que iba a ser sacerdote y prefirió la carne y la vida terrenal.
¿Ha vivido alguno de ustedes una relación donde su pareja le doble la edad o a la inversa?, preguntó Zoila, una mujer de mediana edad que estaba acompañada de su esposo, también de edad madura. Al menos ambos aparentaban ser contemporáneos, aunque todos saben que ella es 14 menor que él y que le ayudó a pagar sus estudios de Derecho.
Ante ante la inesperada pregunta, Stacy sonrió con picardía -los ojos le brillaban como las brasas- y se abrazó a su gringo que todavía cuando le preguntan algo suele decir: "Me no entiende bien Espanol".
Mariluz se sonrojó.
Eduardo dijo que no ha vivido una experiencia así. No había terminado de hablar cuando cantó el gallo.
La historia anterior tiene parte de verdad y de ficción. Pero, una conversación con una treintena de hombres y mujeres de entre 14 y 72 años demostró que, así como Javier Amores, de 27 años ve con ojos de entre aprobación e indiferencia el que unos conocidos suyos, él de 36 y ella de 18 mantengan una relación aparentemente armoniosa y bien compenetrada, están los que mueven la cabeza en señal de desaprobación cuando ven una pareja donde la diferencia de edad es obvia.
La mayoría de las 34 personas que opinaron admitió haber vivido o conocer alguien que vivió una experiencia de la índole que nos ocupa: ser pareja de alguien más viejo o más joven.
Esos años de más o de menos, a juicio de Micaela Hernández, de 32 años, "a la larga van a sentirse. Llegará el momento en que él no responda. O que ella se arrugue".
Doris Mejía, de 50 años, opina que "si él es mucho mayor va a gozar a la muchachita. Y eso es abusar. Y si es una mujer con un menor, tampoco. Cada quien en su lugar. Cada vieja con su viejo y cada joven con su joven".
Elsa Quiñones se rió a carcajadas y dijo: "Para poner pampers, mis sobrinos". Añadió: "Me gusta más el hombre mayor que yo. Que me enseñe."
Concordaron con ella Marisa Ledezma (31 años), Leslie Solangel Rodríguez (18 años) y Úrsula Pinzón (43 años).
"Mejor que seamos de la misma edad", comentó una de 26 años. Crecemos juntos. No que mientras uno casi se jubila el otro empieza a conocer el mundo".
Las críticas de la gente es lo que más le preocupa a la mayoría. A otros, que con el tiempo la persona más joven se aburra y busque otra de su edad (24 de los encuestados opinan que así suele suceder) o al revés (5 piensan así).
"Si estás con alguien mayor te lleva a buenos restaurantes y te consiente", dijo una joven profesional de 24 años que anduvo cuando tenía 19 con un hombre de 34. Otra de 24 años tuvo un novio de 19 cuando tenía 14. Como creció con gente grande se sentía como pez en el agua con él. Le ayudó a madurar. Su pareja actual le lleva 10 años.
Virginia, de 25 años, cuando tenía 21 anduvo con alguien de 28. "Siempre me han gustado los hombres mayores que yo, hechos y derechos. Te da seguridad. Anduve con uno joven y no me fue bien".
Un canillita de 45 años cuya pareja es diez años menor que él, cuando él tenía 20 anduvo con una mujer diez años mayor. Las prefiere así, se llevan mejor. La más joven no sabe lo que quiere.
Un joven de 20 años anduvo con una mujer de 34 y "todo funcionó bien, pero un día ella se vio la edad y acabó la relación. "Te digo que es mil veces mejor. Ella te conoce. Sabe su capacidad y la tuya. Nunca la olvidaré".
Un muchacho de 25 años, anduvo con una que le llevaba quince años. Sólo dijo: ¡Fue súper!
Etanislao González considera que: "No funciona. Si él es mayor, ella lo quema con uno más joven. Y si ella es más vieja, quiere ser la mamá de su pareja y andarlo regañando. Y el hombre añoso no está seguro y no quiere que la más joven cuando no está con él ande con otros jóvenes y la cela horriblemente".
Hay culturas donde las niñas se casan con hombres hechos y derechos. Sus padres las entregan vírgenes.
¿Qué es mucho?, es la pregunta que se hizo cuando le preguntamos ¿qué piensa de las relaciones de parejas en donde hay mucha diferencia de edad?
"Hay un dicho de que ´el amor no tiene edad´, pero, yo creo que es exagerado. Hay un límite. No se puede quemar impunemente etapas en la vida".
Lo anterior es lo que piensa el Dr. Francisco Beens, experto en ética y planificación familiar.
A su juicio, "Amor a primera vista, enamoramiento", eso es lo que realmente pasa en muchas ocasiones entre las parejas, que no atinan a ver que una diferencia de edad a la que en ese momento de "ensoñación" o "embrujamiento" no le prestan atención, puede resultar abismal y ahogar la relación.
Circunstancias razonablemente factibles, aceptables, se necesitan para que una relación "cuaje". La edad es parte de eso, explica.
"Mucha" diferencia igual, por lo general, a crisis lógica, añade Beens y concluye con el dicho que reza así: "Cada cosa en su lugar y momento".