11 DE JUNIO DE 1946: Comunistas chinos lanzan furiosos ataques contra los nacionalistas. Los comunistas que rodeaban la población de Lafa atacaban furiosamente a los nacionalistas, a los cuales habían infligido 200 bajas. En tanto, doce regimientos reforzaban las tropas comunistas. El brigadier general Henry Byroada, agregado militar de Estados Unidos en Manchuria, planeaba una investigación inmediata ante las acusaciones nacionalistas de que las tropas comunistas se encontraban violando la tregua de la guerra civil.
Sin solución conflicto estudiantil. Los estudiantes aún conservaban el orden, mientras la huelga se hacía efectiva con el respaldo de los padres de familia. Durante un mitin celebrado ante una concurrencia récord, el pueblo de Santigo de Veraguas respaldaba calurosamente al estudiantado normalista.
La proposición de los padres de familia de solicitar la renuncia del ministro José Daniel Crespo era aplaudida por los presentes. Al mitin asistió el pueblo sin distinciones, demostrando así un desagrado general por la conducta del ministro, el que esperaban renunciara tras su retorno al país.
11 DE JUNIO DE1956: Argentina estremecida por fusilamientos. El número de personas fusiladas a consecuencia del movimiento sedicioso ascendió a 38 personas, y terminó con el triunfo rotundo de las fuerzas del gobierno provisional del presidente Pedro Aramburú. Cabe destacar que 22 de los ejecutados eran civiles.
El comandante Eugenio Fuenterosa, de la secretaría de prensa de la presidencia, indicó que las ejecuciones no terminaban todavía y que los juicios sumarios continuarían. Buenos Aires se encontraba bajo un toque de queda, en tanto en toda la Nación circulaban órdenes de arresto para los generales Juan José Valle y Raúl Tranco, ambos en retiro y peronistas, a quienes los rebeldes señalaban como sus jefes.
Interés en unirse a su esposo muerto. En la India, una joven viuda rescatada dos veces de la pira funeral de su esposo, se lanzó por tercera vez a la llamas, muriendo carbonizada, según informaron las autoridades. La mujer se arrojaba a las llamas para cumplir con una antigua costumbre india por la cual la mujer se arrojaba a la pira funeral del esposo para reunirse con él en el cielo. Los residentes de la villa la rescataron en dos ocasiones, pero la tercera vez no hicieron esfuerzos por salvarla de las llamas.